Cita con el Dalai Lama en Dharamsala

By didac2009
McLeod Ganj: cada uno tiene su postura para rezar.

McLeod Ganj: cada uno tiene su postura para rezar.

Una vez consideramos que ya nos habiamos recuperado del desgaste fisico y psicologico producido por la travesia por la “altopista” entre Leh y Manali, llego el momento de afrontar nuevamente la ruta. Me repetia constantemente para mis adentros que ya nada superaria el trayecto anterior, que ya habia alcanzado unas cotas de infortunio dificilies de igualar en condiciones normales, anormales o paranormales. Asi que compre mi billete de autobus entre Manali y Dharamsala rebosante de coraje y optimismo.

El autocar partia a las 19.30 h. de Manali, y llegaba a McLeod Ganj a las 5:30 de la madrugada siguiente. Sin paradas intermedias y con una persona por asiento. Hasta aqui la teoria.

En la practica salimos con 20 minutos de retraso. Algo que en India no es solo aceptable, sino que puede considerarse una bendicion. Cuando transitabamos por un tramo otrora asfaltado, el conductor paro el autocar en la inexistente cuneta. Es decir, interrumpiendo parcialmente el trafico, y generando el clasico “pitote que lo flipas”. Al darle al contacto sonaba a “ahogado” o “sin gasolina”. De la cabina del conductor salio el clasico ingeniero son su omnipotente llave inglesa que todo autocar necesita. No ose intentar saber que hora era. Tras varios intentos fallidos, ajustes, reajustes y desajustes, el conductor consiguio arrancar el autocar y los aplausos del respetable. Segui sin preguntarme la hora.

Hicimos varias paradas, de esas que nos dijeron que no ibamos a hacer. En una de ellas, tras mucho discutir, embutieron a 8 enfadados israelies en la cabina del conductor. Alli era imposible encajar las piernas para poder dormir. Despues, una parada para “cenar” al filo de la medianoche. Y se puso a llover. Mucho. El precario aislamiento de los autocares indios permite el paso de agua a su interior. Por alguna rendija en las ventanas, y tambien en forma de gotera. Paramos en Dharamsala y despues en McLeod Ganj, nuestro destino final.

Mientras buscabamos un lugar donde alojarnos, vi que eran las 5.30 h. Pese a los incidentes del viaje, nimiedades respecto al anterior, habiamos llegado con adelanto. Un acontecimiento historico! Cuando, por fin, conseguimos encontrar a alguien despierto que nos enseñara una habitacion, y alli nos alojamos.
 

En la zona la ciudad mas conocida es Dharamsala, pero si uno sube algo mas arriba, llega a McLeod Ganj, un lugar mas tranquilo y acogedor. Si uno sube todavia mas arriba, llega a Dharamkot. Obvia decir que alli acabe yo, “encalao” en lo mas alto.

Mural en McLeod Ganj, a las puertas de la residencia del Dalai Lama.

Mural en McLeod Ganj, a las puertas de la residencia del Dalai Lama.

McLeod Ganj es mundialmente conocido por ser el lugar de residencia del Dalai Lama, y la sede del gobierno tibetano en el exilio. Tanto el budismo como el exilio tibetano, estan muy presentes en el lugar. Tambien lo he visto en Nepal y en Ladakh, pero es en McLeod Ganj donde esta influencia es mas intensa.
 
Dharamkot es feudo israeli. No se por que motivo es la nacionalidad predominante, en algunos casos de modo abrumador. Parece que tras su prolongado servicio militar, con el dinero y las secuelas mentales que este les proporciona, deciden emprender viaje. A menudo los indios me preguntan si soy israeli, e incluso algunos israelies me han saludado en hebreo confundiendome con uno de ellos. No importa, ya que le he encontrado una utilidad al malentendido. Como los israelies tienen fama de tercos a la hora de negociar, suelen ofrecerles directamente mejores precios de alojamiento.
 
 
Y ya esta aqui el monzon. Todavia no ha llegado a todos los lugares de India, lo que supone motivo de queja para los agricultores punjabies, por ejemplo, pero si a Dharamsala.
 
Salut.

En este pais, tampoco sabe llover.

En este pais, tampoco sabe llover.

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3 comentarios para “Cita con el Dalai Lama en Dharamsala”

  1. juanjo Dice:

    No voy a perder la oportunidad que brindas con tu comentario, ¡te han confundido con un israeli y lo utilizas para obtener mejores precios en el sector de la hostelería hindú ¡, tu raterismo llega a cotas inalcanzables. Ya te estoy viendo negociando con tus trencitas de ortodoxo, con tu sombrero cordobés negro calado en tu cabecita, y después de haber hecho el curso de “LA TORAH (creo que se escribe así)en diez minutos”, consiguiendo un valisoso descuento de 2 euros. Eres genial.
    La siguiente pregunta que quiero hacerte es ¿llevas paramonzones?

    Recuerdos de todos.

  2. Pau Dice:

    Juanjo:

    Creo que tod@s somos conscientes de que las trencitas no le saldrán a Diego de la coronilla…

    Diego:

    No abuses mucho del malentendido, que con los israelíes sabes que hay una prueba del algodón que no falla… y no te quiero ver en ese remanso de paz que es la capital del budismo haciendo una carrera de pingüinos perseguido por el hostelero de turno que quiso comprobar tu grado de implicación levítica…

  3. FLOR Dice:

    Pau, y tu te llamas amigo… como te atreves a darle a Diego esas ideas, conociendo las condiciones sanitarias que existen en aquellos lares y sabiendo como es Diego y lo que es capaz de hacer por conseguir un descuento, eso no se hace hombre. Ya me lo veo circuncidandose en cualquier esquina.
    Me viene a la mente un video de youtube (¿se escribe así?) en el que se veia una “clinica dental” en la India, en plena calle, y me dan escalofrios.
    Diego, no lo hagas aunque el descuento sea del 2%.
    Hablando del tema, ¿Quién es capaz de ver el anuncio de Fanta de “vivo de promociones” y no acordarse de Diego?
    Besos.

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