
Tras una visita fugaz a Yogyakarta, he hecho un viaje organizado (relativamente) en grupo, para atravesar media isla de Java hacia el este hasta Bali, pasando por los volcanes Bromo e Ijen.
El primer dia consistio en una paliza en minibus de mas de diez horas. En el grupo eramos 10 personas, entre las que predominaban, de modo abrumador, los franceses. Ademas de Leslie, con quien contrate el viaje, destacaba especialmente una pareja de franceses, Bernard y Annie, a los que llamaremos papan y maman por comparacion con el resto del grupo. Eran una curiosa combinacion entre el turista experto, viajado y leido que muchos pretenden ser, y del turista plasta, comodon y quejica que todos negamos ser. Bernard era un autentico socarron que me superaba ampliamente en ironia, aunque solamente fuera porque hacia los chistes en frances.
Volcan Bromo
Al dia siguiente, extraordinariamente temprano, salimos para ver al amanecer en las cercanias del volcan Bromo. Cuando estaban todos subidos en su todoterreno, y ya habian salido, vimos que 7 de nosotros nos habiamos quedado tirados, y que no habia mas jeeps.
Un buen rato mas tarde llego nuestro vehiculo, cuando ya creiamos que no ibamos a ver el amanecer. Atravesamos carreteras en sentido contrario entre la niebla con un señor del terreno literalmente colgado de la parte trasera del jeep. Cuando llegamos a un pueblecito del camino, debio considerar que ya tenia el mostacho lo suficientemente escarchado, y se apeo en la cuneta. Se acabo la carretera y atravesamos arenosas pistas forestales. Nuestro jeep era bizco (solo le funcionaba un faro delantero). Afortunadamente, de entre nuestra comitiva de jeeps, nosotros teniamos el mejor conductor con diferencia. He aqui la estrategia: nosotros tenemos el mejor vehiculo, luego vamos delante. Cuando el cristal esta empañado, conduce asomando la cabeza por la ventanilla. Y cuando ni asi ve nada, deja pasar a otro vehiculo para que ilumine el camino, y volvemos a adelantarlo, para seguir liderando el grupo.

Amanecer sobre el Bromo.
Milagrosamente llegamos antes del amanecer, y gracias a nuestro experto conductor, acabamos en un lugar sin apenas gente (en otros se acumularon cientos de personas). Alli vimos como salia el sol e iluminaba el brumoso valle sobre el que se asienta el Bromo y su silueta de flan. La temperatura de unos 2 o 3 grados centigrados la combatimos gracias a las mantas que amablemente nos prestaron en el hotel (aunque ellos no lo supieran), que nos conferian un cierto aire de bandoleros y aportaban una dosis adicional de cromatismo a la escena.

Una vez visto el amanecer (y no se cuantos van ya en este viaje), volvimos a descender a la espesisima niebla que seguia sin escampar. Llegamos a algun lugar en medio del mar de niebla donde el conductor decidio parar el vehiculo y dijo “por ahi se va al volcan”. Alli no se veia a mas de tres metros de distancia, pero aun asi aparecian los tipicos gorrillas en la niebla. No para aparcar el jeep, sino para ofrecer ir hasta alla a caballo. La mayoria, excepto papan y maman decidimos ir a pie, guiandonos por la direccion de las pisadas, huellas de herradura y heces equinas sobre la arena del camino. Atencion a la tonteria: te ofrecen un caballo para que no te canses al hacer un camino, relativamente facil y breve, que te deja a los pies del volcan y de la escalera que desemboca en el borde del crater, que no se puede subir a caballo. Una escalera que contiene la nada despreciable cantidad de 253 peldaños antes de desayunar. Recordemos que el Miguelete, referencia polivalente universal donde las haya, tiene 207 escalones, aunque si lo subes con zapatos de plataforma puedan parecer mas.

La vista desde el borde del crater es variable segun la direccion del viento, al igual que el olor. Se ve una fumarola en constante actividad, que puede llegar a obstruir en gran medida su visibilidad. La sensacion al llegar al borde del crater, con los pulmones bien abiertos despues de las escaleras, y ser recibido por las fetidas emanaciones del subsuelo, es solo recomendable para ese tipo de personas que quieren probarlo todo, pero no aconsejable para los que simplemente quieren probar casi todo. Cuando volviamos al coche, la niebla se habia disipado en gran medida, y descubrimos que habiamos pasado junto a un hermoso templo a la ida sin darnos cuenta.

Parte interior del crater del volcan Bromo.
Volcan Ijen
Tras el desayuno, nos dispusimos de nuevo a afrontar estoicamente otro trayecto, hacia el Kawah Ijen. De nuevo llegamos al hotel para cenar, dormir y levantarnos tempranisimo, cuando aun era ayer en Europa, para ir al volcan Ijen. El hotel y la excursion estaba llena de franceses. El motivo es un reportaje televisivo que se hizo en Francia hace unos años que le dio mucha fama alli. De hecho, fueron unos franceses quienes me recomendaron la visita. Parte del camino hasta el volcan es un infame canchal (antaño carretera) atravesando cafetales.

Kawah Ijen: Emanaciones de azufre junto al lago.
La visita consiste en un paseito a pie de una hora cuesta arriba hasta el borde del crater. Desde aqui, segun la direccion del viento, se ve un paisaje espectacular, a la par que hediondo. El fondo del crater esta cubierto por un humeante lago de aguas turquesa. El color del lago contrasta con las amarillas laderas junto a las sulfurosas fumarolas que parecen provenientes directamente del mismisimo averno. En este caso se puede bajar por el crater hasta la orilla del lago. El aire se hace irrespirable en muchos momentos. Como es natural, y supongo que le sucede a todo el mundo, yo siempre llevo un pareo en la mochila para casos de emergencia, e hice todo el trayecto dentro del crater con la nariz y boca cubiertos. En un cambio de direccion del viento, llegue incluso a echar agua en el pareo para poder respirar. Aquello parecia una autentica fabrica de bombas fetidas. El pareo acabo con manchas amarillentas a la altura de nariz y boca.

A orillas del lago Ijen.
El azufre que emana del volcan Ijen es explotado por unos igualmente explotados trabajadores. Estos cargan a hombros unos 70 kg. de azufre hasta el borde del crater y luego lo bajan hasta la carretera por una miserable cantidad de dinero que constituye un sueldazo en Indonesia. Es obvio que estas penosas condiciones laborales acortan sensiblemente su esperanza de vida. Para ganarse un dinerillo extra, intentan vender figuritas hechas de azufre, y a cambio de dejarse hacer una foto piden dinero, comida o cigarrillos. Por increible que parezca, hay turistas que les dan cigarrillos. Parece mentira que se pueda ser tan cruel dando limosna.

Cada par de cestitas pesa entre 60 y 80 kg.
Nuevamente nos pusimos en ruta hasta Ketapang. Alli se separo el grupo y no se como lo hice, pero acabe metido en un autobus siendo el unico occidental entre mas de 60 personas. Incluso en temporada alta me las arreglo para acabar en algun momento sin turistas alrededor de mi. Embarco el bus en el ferry hasta Gilimanuk, en Bali, y de alli hasta Denpasar, para acabar llegando de noche (a las 18.30 h.) a Ubud. No olvidemos que estamos en el invierno austral, y en Bali anochece poco despues de las 18 h., y en Java de las 17 h. Lo confieso: me parto de la risa al llamar invierno a esto.
Salut.
Etiquetas: Asia, Bali, barco, Bromo, bus, Denpasar, Gilimanuk, Java, Kawah Ijen, Ketapang, Ubud, Viajes, volcan, Yogyakarta
6 Agosto 2009 en 12:05 |
Cuidado con los gases del volcan Bromo, que por lo visto reducen los apetitos sexuales. Ya se sabe que es de ahi de donde sacan el famoso Bromoro, el que daban en la mili.
salut
7 Agosto 2009 en 13:47 |
Por fin vacaciones!!! Voy a emularte en tus aventuras por las montañas. Me iré tres dias al Moncayo!!!
7 Agosto 2009 en 14:56 |
Qué fotos, Diego, por favor!!! Impresionante!!! Sin palabras!!!
En Jávea esperamos que vuelvas para poder ir a tu pisti, que el agua del mar está suciaaaaaaaaaa!!!
Besos!!
7 Agosto 2009 en 22:21 |
Que facilona soy…pero si ,me ha gustado.Ahora me girare lentamente e intentare ubicarte en mi pedazo mapa.bsos