Battambang y Sihanouksville

Después de Siem Reap fuimos a Battambang por una carretera que daba una tremenda vuelta para unir 2 ciudades que sobre el mapa están muy cerca.

Lo más interesante de Battambang es el tren de bambú. Una turistada que no tuve coraje de eludir. Se trata de una plataforma de bambú sobre la vía conducida por 2 niños por una recta con vías no tan rectas. Y vuelta al punto de partida. Lo curioso es que es un recorrido de vía única, y de cuando en cuando uno se cruza con otros trenes del mismo calibre. Cuando esto ocurre, los conductores de ambos vehículos se ponen a debatir quién pasa. Tiene preferencia el tren que lleva más gente. Aunque si hay un tren que lleva una moto, gana a todos los demás (algo así como un repóker de comodines). Cuando han hecho el recuento de fuerzas, se bajan los ocupantes del tren sin preferencia, descargan y desmontan la plataforma, ambos ejes y sus ruedas, y ceden el paso. No es por presumir, pero ganamos los 3 ó 4 enfrentamientos que tuvimos, y ninguna vez nos tocó desmontar nuestro tren.

Asi se monta el tren de bambu

Asi se monta el tren de bambu

Volvimos a Phnom Penh para acabar de realizar gestiones. Patricia esperaba recibir su tarjeta de crédito enviada desde España en la embajada francesa en Camboya. En Camboya no hay embajada española, y está representada por la embajada francesa. Un amable funcionario de la embajada había confirmado que ya la había recibido y que podíamos pasar a por ella. Y allá que fuimos. Conseguimos sortear a los funcionarios camboyanos de la puerta: primero simulando no entender inglés, y tuvimos que hablarles en francés. Después nos soltaron la manida frase “vuelva usted mañana”. Finalmente les dijimos que teníamos una cita con un señor, dimos el nombre del funcionario en cuestión, y nos dejaron pasar tras hacernos esperar 5 minutos en la calle porque sí. Control de seguridad: entrega de pasaportes, nos dan pases de visitantes y nos dejan sin móviles ni cámaras de fotos. Una vez dentro, pasamos por 2 funcionarios más (franceses en este caso), y accedemos al despacho del funcionario en cuestión. Y allí estaba nuestro amigo esperándonos con el sobre para Patricia. Para quedar bien yo le hablaba en francés, Patricia en inglés, y él nos salió hablando un poco de español: nadie hablaba su idioma, pero milagrosamente nos entendimos. Le dio el sobre, comprobó su contenido y departimos amigablemente sobre nuestro viaje, dónde íbamos a continuar… A la salida del despacho de ese señor tan cortés, colaborador y amigable, se me ocurrió curiosear la placa que había junto a la puerta. Se trataba del cónsul. Con razón nos abrieron rápidamente las puertas cuando dijimos que habíamos quedado con él.

Y nos pusimos a teorizar: ¿Por qué nos contesta el mismísimo Cónsul de la República Francesa en Camboya a los emails, y nos entrega personalmente el sobre, y se entretiene un rato hablando con nosotros…? ¿Tan poco trabajo tienen en la embajada como para que se entretenga con nosotros, que ni siquiera somos franceses? ¿Tenía el Sr. Cónsul la Wii estropeada, y se aburría? ¿Sarkozy le debe algún favor a Zapatero? ¿O todas las respuestas anteriores son correctas? Yo todavía no he llegado a una conclusión.

Con las gestiones resueltas, es momento de irnos a la playa, y partimos a Sihanouksville. Llevaba 2 meses sin ver el mar, y ya iba siendo hora. Nos alojamos en Serendipity Beach, a la que voy a rebautizar como Mendicity Beach.

La playa en sí es mala. Poca franja de arena inundada de mesas y tumbonas de bares. Si uno decide bañarse en el mar para refrescarse un poco, se encuentra con que el agua está caliente hasta el punto de convertirse en una temperatura desagradable por excesivamente elevada. Las barbacoas de pescado y marisco por la noche son lo más positivo del lugar. Durante el día uno puede pedirse un refresco por un precio razonable y permanecer tirado en una tumbona bajo la sombrilla todo el tiempo que quiera, o hasta que la dignidad le obligue a marcharse o pedir otra consumición.

Y llega el acoso. Vienen vendedoras a ofrecer langosta, piña, pulseras, manicuras, pedicuras, depilaciones, masajes… Una persona tras otra. Normalmente se quedan un tiempo insistiendo, incluso sentándose en la tumbona a la sombra un rato. Mientras, van pasando mendigos.

Lo de los mendigos es generalizado en toda Camboya. Es bastante duro verlos pasar y se ve gente que les da dinero, o ropa o comida. Nos hemos encontrado esta circunstancia en más de una ocasión: Por ejemplo, Patricia le dio comida a una persona que mendigaba, y se quejó.

En las guías se recomienda no dar dinero. Tampoco comida envasada sin abrir, para que no la revendan.

Básicamente hay 2 tipos de mendigo: el que lleva un niño de reclamo y los mutilados. Ambos tienen en común que ponen mala cara cuando se les da comida o ropa en lugar de dinero. Y hay otras variedades, como quien enseña un biberón vacío a la puerta de un supermercado, por ejemplo. Pese a haber tanta mendicidad, a mí me da la impresión de que Laos es más pobre que Camboya.

Mi idea antes del viaje era visitar en Camboya únicamente los Templos de Angkor y Pnom Penh, y huir rápidamente del país, tras una semana, ya que no conocía ningún otro lugar de interés. Finalmente, tras unas 2 semanas en Camboya, sigo sin conocer más lugares verdaderamente interesantes. Los templos de Angkor merecen por sí solos un viaje desde Europa, y Phnom Penh, como gran ciudad y capital que es, tiene cierto interés. El resto del país sólo lo recomendaría a alguien a quien le sobra tanto el tiempo como a mí.

Salut.

Soluciones a la crisis del agua.

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3 comentarios to “Battambang y Sihanouksville”

  1. FLOR Says:

    Voy a proponer una votación para canonizar a Laura y Patricia, viajar tan lejos para estar todo el santo día contigo lo merece. Pero ¿que les pasa a esas muchachas? ¿es que aún no te han podido dar esquinazo? con lo facil que es…
    Aunque ahora que lo pienso, estoy empezando a preocuparme ¿será que has tenido que ir hasta Camboya para generar una extraña habilidad y evitar perderte? Si es así avisa y nosotros tambien practicaremos tecnicas de escapismo.
    Hablando de meternos con alguien ¿quién tiene fotos de Jorge en la ofrenda? si alguien tiene tan preciado documento grafico por favor que lo comparta.
    Besos Diego, cuidate.

  2. Héctor Says:

    Hola chavalote. Veo que no pierdes el tiempo, o lo pierdes de otra manera. Por aquí lo hemos perdido quemando fallas como todos los años.
    Por mí parte, después de leer tus historias, ya no me quejo tanto del metro. Novedades hay algunas. De la crisis, ni rastro. Ahora atamos los perros con longanizas. Siempre acaban escapando. Por otro lado el Valencia se ha clasificado para la Final de la champiñones y van a fichar a Messi. Si alguien te dice lo contrario, miente. No te preocupes, se feliz.

  3. Cinco meses, cinco paises, cinco grandes momentos « Desde Oniria Says:

    […] momentos curiosos: – Ser bendecido por un monje budista – Explicandome en la peluqueria – Departir con el consul de Francia en Phnom Penh – Señora en trance a orillas del Ganges – Ceremonia de cierre de la frontera […]

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