Koh Chang

La llegada a Koh Chang culminó con el viaje en tuk-tuk compartiendo, entre otros, con 3 puteros israelíes. Se puede ser putero y educado, pero no era el caso. Tras soltarlos en su playa, llegamos a Bang Bao, un pueblo de pescadores, ya de noche, y me alojo en un bungalow de madera. Intuyo que es un lugar de exhuberante naturaleza, a juzgar por las hormigas de la cama, y las lombrices y geckos (parecido a una salamanquesa) de la ducha.

El día de llegada solo me dio tiempo de ducharme, cenar una barbacoa coreana junto al mar con dos chicas belgas que conocí durante el viaje, y caer muerto a dormir.

Sin embargo, al levantarme por la mañana me encuentro inmerso en un marco incomparable: meciéndome en la hamaca de mi porche tengo unas fantásticas vistas del mar. Después de un segundo análisis más concienzudo, descubrí que la diferenciación de bungalows no es por “vista mar” o “sin vistas”. Aquí diferencian entre “vista amanecer” y “vista atardecer”. Y a mí, me tocó ver atardecer.

El atardecer a mis pies

El atardecer a mis pies

Koh Chang es una de las islas más grandes de Tailandia. Tiene varias zonas de playa diferentes que abarcan desde el pijo-lujo hasta el hippie-mochilero. La playa, la carretera y los hoteles circundan la isla, y el interior es jungla. Y a la jungla debía haber ido con Andrew. Pero como Andrew parece ser más amigo de las drogas que de cumplir los compromisos, me dejó plantado. Y creo que me ha hecho un favor, una vez visto que su plan no es el mío.
Andrew es un californiano que lleva viviendo unos meses en Koh Chang, y ya parece el Benavides de la isla. Está más cercano a ser un nómada que un viajero. Se define como artista, pero es dibujante, pintor, tatuador, conductor de tuk-tuk, profesor de inglés y ha sido muchas cosas más. En definitiva, un artista.
Intenté hacer un trekking al punto más alto de la isla, de altura similar al Montgó, pero como no se apuntó nadie más, no se hizo. Así que decidí abandonar Koh Chang. Ver amanecer y atardecer sobre la playa, sobre el pueblo, tras los cocoteros, desde el acantilado… está muy bien, pero yo necesito más movimiento.

Amanecer en Bang Bao (Koh Chang)

Amanecer en Bang Bao (Koh Chang)

La salida de Koh Chang ha sido emocionante. En el camino entre Bang Bao y el muelle, el tuk-tuk que nos llevaba se ha salido de la carretera por culpa de un camión estilo “Tio Chenta, de Benifotrem”. Los pasajeros apenas nos movimos del sitio, salvo la única que no tenía culo prensil, que se cayó al suelo, y dos “ladyboys” que con gesto femenino y voz de camionero suspiraron un “uuuy”. Los conductores de ambos vehículos comentaron la jugada sin bajarse, ni exaltarse lo mas mínimo, ni siquiera insultarse ni mandar recuerdos a sus respectivas familias. ¡Están por incivilizar!

Al bajar del barco, llego el ultimo al siguiente tuk-tuk, y me toca ir de pie detrás agarrado a las barras de la baca donde estaban todas las mochilas. Una de las mochilas no debía estar a gusto y decidió saltar a la carretera en cuanto tomamos cierta velocidad. Doble fortuna: no era mi mochila, y no cayó sobre mi cabeza, sino directamente sobre la carretera.

Y llegada a Bangkok: un ruidoso atasco perpetuo rodeado de edificios bajo una nube de polución. 11 horas después de salir de mi hotel en Koh Chang, llego al de Bangkok. Y me reencuentro con Eric, y con él me reencuentro con el mundo francófono: gente nueva, y conocidos como Antoine y Romain.

Salut

Circulacion en Bangkok

Circulación en Bangkok

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