Ahí te dejo, Bangkok

Estos cuatro últimos días en el Sudeste Asiático han transcurrido plácidamente, sumido en el universo francófono que siempre rodea a Eric. Esta vez me he alojado en Thewet, no tan inmerso en la tumultuosa Kao San Road, como en anteriores visitas.

He vendido y comprado libros, he visitado el Bangkok de los rascacielos y el Sky Train, he utilizado el modernísimo metro de Bangkok por primera vez y he sufrido mi primera tormenta asiática de las de verdad.

El ambiente político parece que se va calentando. Día tras día se ven camisetas rojas de manifestantes en apoyo a Thaksin, el anterior primer ministro. Eric tuvo la infeliz ocurrencia de ponerse una banda roja en la cabeza, de apoyo a Thaksin, y casi tiene un altercado con un tailandés que le sugirió que la utilizara como papel higiénico.

Mercado flotante

Mercado flotante

Y he contratado un tour que ha supuesto mi última turistada por la zona. Era muy interesante, pero las visitas estaban excesivamente masificadas. Incluía la visita al abarrotado mercado flotante. Despues fui a Kanchanaburi, donde crucé a pie el famoso Puente sobre el río Kwai, por la vía del tren de la muerte. Otro mito caído: ¿dónde esta la línea blanca que hay que seguir mientras se silba la cancioncilla de la película?

Ante el puente sobre el rio Kwai

Ante el puente sobre el río Kwai

Y el día culminó en el Templo de los Tigres. En este templo, los monjes budistas que crían a los tigres, les transmiten tal paz que uno puede ir allí, tocarlos, hacerse fotos con ellos… Lo malo es que luego no se pueden poner en libertad en su hábitat natural, porque son demasiado mansos para sobrevivir. Aun así, se recomienda no hacer movimientos bruscos, no llevar colores llamativos, objetos reflectantes o acercarse a ellos por delante. También existe una versión oficiosa que dice que los tigres van drogados hasta las cejas.

Me parecio ver un lindo gatito.

Me pareció ver un lindo gatito.

Aquí concluye la primera gran etapa del viaje. Si todo va bien, se avecinan cambios relevantes. No se vayan todavía, que aún hay más.

Salut.

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3 comentarios to “Ahí te dejo, Bangkok”

  1. Pedro B. Says:

    Tranquilo!! No nos vamos aún!!!

    Veo que somos unos cuantos siguiendo tus andanzas!!!
    Suerte en tus nuevos destinos. Y por favor: queremos más ironía en tus relatos viajeros.
    Salut.

  2. la Tia Paqui Says:

    antes me dabas cierta ¿envidia? después de la foto con el tigre creo que ya no voy a hablarte, eres, eres… cuando vuelvas te voy a preparar siempre que vengas a comer: paella de madrid!….

  3. Cinco meses, cinco paises, cinco grandes momentos « Desde Oniria Says:

    […] experiencias animales: – Paseo a lomos de un elefante – Templo de los Tigres – Dos dias a camello por el Desierto del Thar – Templo de las Ratas – Correr perseguido por un […]

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