Trekking por los Annapurna

Conseguido: recien llegados al Campamento Base del Annapurna

Conseguido: recién llegados al Campamento Base del Annapurna

Desde Pokhara tratamos de buscar un trekking relativamente sencillo, que pudiéramos hacer sin necesidad de ir acompañados ni de guía, ni de porteador, contraviniendo los consejos de algunos organismos oficiales, y siguiendo los de la mayoría de viajeros y gente local. Las guías de viaje hablan de ambas opciones. Nos registramos en la oficina de turismo para hacer el trekking, pagamos la tasa de entrada a los Annapurna, y nos dieron nuestro carnet y nuestro permiso.

Compramos un buen mapa de la zona, y nos proveímos del equipamiento de montaña que nos faltaba, con primeras marcas como North Fake y similares.

Para que no haya dudas ni malentendidos: un trekking es como un paseo dominguero por el monte en tamaño XXL, pero dicho en inglés, que parece más importante.

Finalmente nos decidimos por el trekking que va al Campamento Base del Annapurna. Llega hasta los 4130 metros, partiendo desde una altura de 1070, y está catalogado como de dificultad media. Se hace en unos siete dias, así que decidimos tomar la opción de dar un rodeo, para que durara diez días, andando un promedio de seis a ocho horas diarias.

Al cole con alegria

Al cole con alegría

El primer día de trekking amaneció lluvioso. Muy lluvioso. En teoría aquí hace sol por las mañanas y llueve por las tardes, pero no siempre es así. Intimidados por la lluvia, dudamos si permanecer cobardemente en el hotel de Pokhara un día mas, o partir inconscientemente a la montaña. Ganó la inconsciencia. Fuimos a Nayapul, el punto de partida, y esperamos a que amainara tomando un té. Bajo una tenue lluvia nos pusimos en ruta. Nos sellaron nuestro carnet de montañero y nuestro permiso para acceder a los Annapurna, y nos indicaron que para ir a Ghoprepani y a Poon Hill, debíamos girar a la izquierda tras pasar el río, veinte minutos después.

“No hay problema, tenemos mapa, gracias.”

Al cabo de cerca de una hora y media, se nos ocurrió sacar el mapa, y recordamos que habíamos seguido recto en la bifurcación. Me vinieron a la mente los viejos estereotipos que dicen cosas como que las mujeres no entienden los mapas y que los hombres no preguntan. En este caso, el mapa estaba bien guardadito y no había a quien preguntar. En cualquier caso, sólo nos fueron necesarios veinte minutos para meter la pata.

Decidimos seguir, en lugar de dar media vuelta y tomar el camino previsto, alterando los planes iniciales. Para eso están los planes: para cambiarlos.

Flautista sobre el arbol

Flautista sobre el árbol

El día se fue aclarando hasta el punto de hacernos sudar la gota gorda. El desnivel, en gran medida, lo fuimos salvando mediante escalones de piedras por el camino. Es cierto que así el camino se preserva mejor de las inclemencias del tiempo. No es menos cierto que se hace mucho más pesado subir por escaleras que por caminos de tierra.

Mochilero ante un mar de niebla (Homenaje a Caspar David Friedrich)

Mochilero ante un mar de niebla (Homenaje a Caspar David Friedrich)

Donde nos alojamos, hemos coincidido con unos catalanes que meditaban retirarse del trekking, y volver a Nayapul, o bien seguir dos o tres días más. Ellos también querían ir a Ghorepani, y también se equivocaron, y acabaron en Ghandruk, como nosotros. También conocimos a cuatro británico-nepalíes que decidieron no seguir y deshacer el camino andado al día siguiente.

Izado del mastil

Izado del mástil

Los días siguientes tuvimos algo más de suerte con el tiempo. El segundo día tuvimos varias subidas y bajadas duras, para bajar a cruzar los ríos y subir montañas para cambiar de valle. Y el tercer y cuarto día fueron de subida casi constante.

A partir de los 3000 ó 3500 metros de altitud, la vegetación va cambiando. Se acaban los frondosos bosques con árboles forrados de liquen, y pasa a ser un paisaje mas árido, con cada vez menos árboles, hasta desaparecer. También se ven muchísimas pequeñas cascadas y riachuelos de la nieve que se va fundiendo.

El cuarto día llegamos al Campamento Base del Annapurna, que está a 4130 metros de altura. Si muchos periodistas para hacerse comprender, miden las superficies en su equivalencia en campos de fútbol, yo me voy a inventar mi medida para la altura. Allá voy: El Campamento Base del Annapurna está a 82 Migueletes de altura sobre el nivel del mar. ¿Verdad que ahora es más fácil hacerse una idea?

Esta cuarta etapa fue una de las más interesantes. No sé cuál es la máxima altura a la que he estado anteriormente, pero no recuerdo haber llegado nunca a los 3000 metros. Aunque todos los días nos levantamos salvajemente temprano, este día estaba aún más justificado. Pasamos por un tramo con riesgo de avalanchas. Si bien es cierto que estamos en una época del año de muy bajo riesgo. Como más vale prevenir que fallecer, tomamos la precaución adicional de salir a una hora temprana, que es cuando menor riesgo de avalanchas hay. De todos modos pasamos sobre varios tramos con nieve proveniente de avalanchas anteriores, que tapaban el camino. Visto el volumen de las avalanchas, está claro que es algo a lo que hay que tener respeto.

Andando sobre los restos de una antigua avalancha

Andando sobre los restos de una antigua avalancha

Otros viajeros que habían estado en el Campamento Base del Annapurna, nos contaban que habían sido muy afortunados porque, al haber ido muy temprano, habían tenido la suerte de ver las montañas media hora o una hora, antes de que las nubes las cubrieran. Por una extraña coincidencia o alineación de planetas, cuando llegamos hacía un sol imponente y no había ninguna nube. Y ese mágico momento se prolongó durante cuatro horas. Es inexplicable la sensación que produce estar en el centro de un circo rodeado de picos que superan los 6000 y 7000 metros, y el Annapurna I, uno de los catorce “ochomiles” del planeta. Como la sensación es inexplicable, voy a poner un estratégico punto y aparte, y pasar a otra cosa.

Hacia el Annapurna I ...

Hacia el Annapurna I ...

... con el Machhapuchhre a mis espaldas.

... con el Machhapuchhre a mis espaldas.

Tras varias horas allí, Romain no se encontraba muy bien, así que decidimos bajar hasta la parada anterior, el Campamento Base del Machhapuchhre, que está a tan sólo 3700 metros de altura, y es más llevadero. Este ha sido el lugar donde he necesitado vestirme con cuatro capas de manga larga. ¡Y pensar que unas tres semanas antes estaba en el desierto a una temperatura cuarenta grados superior!

Las mañanas las dedicábamos a andar, desde bien tempranito, casi sin descanso. Por la tarde nos relajábamos, dedicándonos a no hacer prácticamente nada: descansar, jugar a las cartas, recuperar hidratos de carbono y hablar con los pocos viajeros que hubiera por allí.

Por el camino es habitual cruzarse con otras personas que hacen la misma ruta u otras similares. En muchos casos van acompañados de guías y/o porteadores. También se ven porteadores que abastecen a los pueblos de montaña. Los porteadores llevan voluminosas cargas de hasta cien kilogramos, cuyo peso apoyan en la cabeza, y hacen jornadas muy largas. Por este motivo, a medida que se va ascendiendo, los precios de la comida van subiendo. En general, en la montaña, el alojamiento es barato, y la comida y la bebida caras.

Porteadores atravesando un puente suspendido

Porteadores atravesando un puente suspendido

Nos alojábamos en habitaciones donde a duras penas cabían las tres camas. Y nada más. Sin calefacción ni en las habitaciones ni en el comedor. Los aseos comunes ni mentarlos. Siempre tuvimos habitaciones con vistas a la montaña. Aquí, la única manera de no ver la montaña es cerrar los ojos.

Desde los Campamentos Base, el camino, descendente, es más sencillo. Tuvimos un par de días de subidas y bajadas muy duras, pero los otros dos días avanzamos bastante rápido. Hasta el punto de ganar dos días sobre el horario previsto, y llegar nuevamente a Nayapul (esta vez vía Ghorepani) el octavo día.

En uno de estos días de constantes subidas y bajadas, acabamos en uno de los alojamientos más bonitos que nos hemos encontrado. Tenía un cuidado jardín con hermosos rosales y cannabis, abundante por estos lares hasta aburrir. Nos lo había recomendado un americano que conocimos pocos días antes, que viajaba en sentido contrario al nuestro. Además del peculiar aspecto del individuo en cuestión (barba mucho mas larga que el cabello), tuvimos una interesante conversación sobre nuestros viajes. Ostenta el récord de duración de los viajeros que he conocido. No sabe cuándo regresará a Estados Unidos, y lleva dos años y ocho meses viajando. ¡Un campeón!

Descanso del viajero en rojo y verde. Combinacion imposible?

Descanso del viajero en rojo y verde. ¿Combinación imposible?

Animalitos

En la zona por donde anduvimos nos dijeron que había leopardos, osos y faisanes, animales que nunca vimos. Sí tuvimos ocasión de convivir con otros animales, como aves varias, ratones, mariposas, vacas, y alguno que voy a comentar a continuación.

Por el camino se puede uno cruzar con burros con las alforjas bien cargadas. Nos adviertieron de que uno de los peligros del trekking podía evitarse si cuando nos cruzábamos con un grupo de burros, no nos colocábamos entre ellos y el precipicio, para no acabar precipitándonos por él. Cumplimos la recomendación a rajatabla.

Cuando me desperté por la mañana en el Campamento Base del Machhapuchhre, vi los frutos secos con los que recuperamos energías desparramados por el suelo. Un maldito roedor había roto la red del bolsillo lateral de mi flamante mochila North Fake, y la bolsa de plástico del “mezclaíllo” de frutos secos. Se dio un festín allí mismo, y el muy sibarita se dejó los que no le gustaban. Lo peor de todo fue descubrir que coincidimos en gustos.

En uno de los ascensos he esquivado un búfalo que se interponía en mi camino, como tantísimas otras veces. Mientras pasaba ante su testuz rodeándolo, pese a rodearlo con confianza y determinación, nunca le perdí la cara. El búfalo giró el cuello para seguirme con la mirada, y decidió arremeter contra mí, tratando de embestirme. Ni los escalones ascendentes, ni mis castigadas piernas, ni el peso de mi mochila, fueron obstáculo para salir corriendo cual mediocre recortador. Al cabo de unos pocos pasos el búfalo se paró. Yo tardé unos cuantos pasos más en pararme. Me giré cuando estábamos a unos cuatro metros de distancia, nos miramos cara a cara, y antes de que me diese tiempo a desplegar mi chaqueta roja y arrodillarme para esperarlo a puertagayola, retrocedió y me ignoró totalmente.

Simpatico animal disimulando

Simpático animal disimulando

Lo curioso del caso fue que había un inglés haciendole fotos al animalito, que me dijo que a él acababa de hacerle lo mismo. El hijo de la Gran Bretaña podría haber tenido el detalle de avisarme.

En las mismas escaleras, pero unos 300 metros (unos 6 Migueletes) más arriba, celebré mi “no cogida” con el segundo desayuno del día: un pastel de chocolate.

Buitre posado

Buitre posado

El mismo día, nos paramos porque vimos un buitre posado cerca del camino. Al cabo de un rato, nos dimos cuenta de que teníamos mas de veinte buitres sobrevolando nuestras cabezas.

Buitre en vuelo

Buitre en vuelo

Buitre sobrevolandonos

Buitre sobrevolándonos

Pero los animales más peligrosos, los que mas miedo daban, eran los tigres que nos hemos encontrado en los diferentes alojamientos.

Ahora a descansar unos días en Pokhara, dedicándonos al arte del “dolce far niente”.

Salut.

Clinica Podologica Lopez y Desmantec SLU patrocinan esta expedicion.

Clínica Podológica López y Desmantec SLU patrocinan esta expedición.

Anuncios

Etiquetas: , , ,

10 comentarios to “Trekking por los Annapurna”

  1. oscar Says:

    Que pasa Diego, veo que no te aburres en tu viaje, dale recuerdos a romain y que sigais igual de bien.

    Recibe un cordial saludo

  2. amparin Says:

    me encantan tus crónicas! qué susto me di cuando vi lo de “he vuelto”, pense que habias tornat a valencia. sigue deleitandonos con tus experiencias viajeras!

  3. Dr. J Says:

    UUUOOOOOOUOOOOOOOOO!!!!!!!!
    Pedazo Caminata!!!!.

    ¿a dónde te mando las botas nuevas? ¿Puala Lumpur te pilla de paso?

    Un fuerte abrazo!!!!!

    (señoras y señores lectores, en breves días el Dr. J colgará un comentario sobre “la bota: características y consejos”)

  4. Amparo Llorens Says:

    Me encanta la medida en Migueletes, jajajajaja
    Eres el amo!!!!! Q crack!

  5. Pau Says:

    Espectacular…

    ¿Por qué no me invitaste a hacer ese trekking? Ah, es verdad, que me conoces…

    Simplemente, saludar al respetable, tras un breve lapso de ausencia, e informaros que el Massamagrell ya es equipo de Preferente, tras quedar campeón de su Liga.

    Cosa que, a esta hora, no puede decir el VCF, que pierde 2-0 en Villarreal…

  6. Elena Says:

    En dos palabras…. IM PRESIONANTE…

    No doy crédito a lo que veo y leo!!! Y el Doctor J es mi primooooo??? Chuuupiiiiiiiiiiiii!!

  7. Neus Says:

    Más vale tarde que nunca.
    Aquí me uno desde Murcia a esta “pedazo” de aventura de Diego. Desde luego que cuando vuelvas, no te vamos a conocer. Por cierto saludos a Javi, Pau y Elena.
    Un beso fuerte, Diego, y cuelga muchas fotos.

  8. FLOR Says:

    ¡Que pasada Diego! Este es uno de los mejores pasajes de tu viaje. Que bonito es ver las fotos mientras es otro el que sube la montañita.
    Tigres, bufalos, buitres,ratas… en nombre de la Asociación de Madres Sufridoras (AMS), de la que soy socia fundadora, ten cuidado, nen.
    Besitos.
    P.D. El Barça lo ha ganado todo, todo, todo (le van a cambiar el nombre por Catalana Occidente). Si alguien consigue una foto de la cara de tonto que se le quedo a Cristiano Ronaldo que la cuelgue.

  9. SANDRA SIMO Says:

    Que envidia Diego… Me encanta tu año sabatico, menudas aventuras estas corriendote. Disfruta!!

  10. Cinco meses, cinco paises, cinco grandes momentos « Desde Oniria Says:

    […] Cinco clasicos imprescindibles: – Encontrarme con un catalan de Blanes – Templos de Angkor – Taj Mahal – Varanasi – Hacer un trekking en Nepal […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: