De monte a monte, pasando por Delhi

Aeropuerto de Katmandú

Llegamos al aeropuerto de Katmandú con más antelación de la necesaria para evitar cualquier tipo de contratiempo de última hora. Como novedad: nunca me habían pedido el billete de avión y el pasaporte, y escaneado el equipaje para poder entrar a un aeropuerto. Tras un buen rato de charla con Romain en el aeropuerto, nos despedimos definitivamente de él y fuimos a embarcar. Romain tenía su vuelo unas horas más tarde que nosotros. Tras pasar el control de pasaportes había dos azafatas esperándonos diciendo que nos diéramos prisa, que éramos los últimos pasajeros en embarcar. Quedaba más de media hora, pero a mí me venía a la mente cierta estresante experiencia vivida en el aeropuerto de Dublín que no voy a relatar porque no forma parte de este viaje. Pasamos el registro de equipaje de mano, cacheo y escáner hasta llegar a la puerta de embarque, donde vimos que habían exagerado y no fuimos los últimos en embarcar. Fuimos los penúltimos. Aún nos quedaba otro concienzudo registro a los pies de la escalerilla de acceso al avión. Con razón necesitan tanto tiempo de antelación. Resumiendo, por dos veces (no necesariamente por este orden) pasamos por los arcos detectores de metales, fuimos cacheados, nos escanearon el equipaje de mano, y nos lo registraron. En uno de esos registros, a Pierre le requisaron (¿o debo decir le robaron?) cuatro pilas recargables de su cámara de fotos.

Vuelo a Delhi

Pero finalmente estábamos puntualmente embarcados en el avión. Desde que llegué a Asia, el pasado mes de enero, sólo me había desplazado una vez en avión. He repetido con Jet Airways, como en el trayecto de Bangkok a Delhi, y me sigue pareciendo una compañía aérea mejor que la media de las europeas. Me pasé el viaje jugando con la pantalla táctil, ya que el trayecto era demasiado corto para ver una película y la niebla impedía una buena visión por la ventanilla. Curiosamente, el mismo día en que se cayó un avión en India, fue la primera vez en mi vida que me tocó uno de los siempre disputados asientos junto a la salida de emergencia. Da gusto viajar tan ancho, pero al estar sobre el ala, la visibilidad es mala. En este caso, la misma que el resto del pasaje, gracias a la niebla.

En el avión rellenamos, como es habitual, el formulario de entrada al país. En esta ocasión, había un formulario que yo no conocía sobre la nueva gripe. En el formulario, además de interesarse por qué tal me encontraba, me preguntaron si venía de algún país con riesgo. El listado de tan sólo nueve países del mundo que consideran de riesgo incluía España. Pero, pese a viajar con pasaporte español, al llevar varios meses sin pisar España, no me pusieron ninguna objeción. Antes de pasar por inmigración, pasamos un “control médico”, consistente en recoger el papelito y preguntar “¿estás malito?”, convenientemente protegidos tras las máscaras, por si acaso. Los funcionarios de inmigración también llevan todos máscaras, algo que no vi la anterior ocasión en que entré en India, en marzo pasado. Es lógico que se protejan: “Estamos aquí, tan a gustito en India, y tienen que venir desde países como EEUU, Reino Unido o España a pegarnos enfermedades de esas raras que tienen ellos.”

Delhi: vistas desde el hotel.

Delhi: vistas desde el hotel.

A mitad tarde nos plantamos en Delhi a 42 grados centígrados, que viniendo de Nepal, nos sentaron como un “¡Zas! en toda la boca”. Pasamos unas horas en un bonito hotel en un barrio inmundo junto al aeropuerto, hasta que el despertador nos arrancó de los brazos de Morfeo a las tres y media de la madrugada. ¡Y otra vez al aeropuerto!

Sobrio vuelo sobre el Himalaya

De nuevo tenemos control de pasaporte y billete para acceder al aeropuerto. Esta vez hemos volado con Kingfisher Airlines. Kingfisher es el nombre de la mayor marca de cerveza de India, que a su vez es propietaria de la aerolínea. Yo imaginaba un ambiente idílico a bordo, con las azafatas repartiendo cerveza a gogó como en las fiestas patronales de prestigio, y una espontánea conga de Jalisco por el pasillo del avión. Paradójicamente no fue así. Incomprensiblemente, nos sirvieron un botellín de agua y un desayuno indio. Recomendación del día, a propósito del desayuno indio: “no lo prueben en sus casas”.

El Himalaya visto desde el avion.

El Himalaya visto desde el avión.

Esta vez me volvió a tocar ventanilla, pero sin ala y con día claro. Es el trayecto de avión con las vistas más bonitas que recuerdo haber hecho jamás. Poco después de salir de Delhi, tras el llano comenzaron las montañas, después más altas, después los picos nevados del Himalaya que superan los 5000 y los 6000 metros de altura. Más adelante el paisaje se convirtió en árido y desértico, aunque todavía montañoso. Dimos un par de vueltas, pasando más cerca de las montañas de lo que yo considero deseable y aterrizamos en el aeropuerto de Leh. Según mi guía es el aeropuerto más alto del mundo, a 3505 metros de altura (o 70 Migueletes, o 4,6 Montgós, para que sea más comprensible). Calculo que el trayecto en avión lo podemos dividir en veinte minutos de ascenso, una hora de avance en horizontal y cinco minutos de descenso.

El Himalaya visto desde el aire.

El Himalaya visto desde el aire.

Al estar a una altura tan elevada de repente, para evitar problemas, es recomendable pasar un periodo de aclimatación de entre 24 y 48 horas sin realizar grandes esfuerzos físicos. Es algo difícil para alguien de caracter nervioso, estresado y activo como el mío, pero como ya he comentado alguna que otra vez “aquí no hemos venido a divertirnos, sino a hacer lo necesario para poder rellenar un blog”.

Salut.

Leh: llegada al aeropuerto.

Leh: llegada al aeropuerto.

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2 comentarios to “De monte a monte, pasando por Delhi”

  1. Michael R Says:

    Un aeropuerto más alto (y internacional) hay en La Paz (bolivia). Pienso q está en una altura de 4020m.
    Alrededor de Leh se puede hacer muchas cosas. Te recomiendo el Val de Nubra, Zanskar.
    No pierdas el Pangong Lake; la mejor cosa sería alquila un enfield (500 por día) para dos día y te vayas ahí. Vale la pena, realmente! El camino es superbonito y el paísaje una maravilla! Y en el paso hay té gratis del militario.
    Te recomiendo también volver al sur a Manali en autobus. Pero tienes q conseguir billetes un o dos días antes.
    Suerte!

  2. Paula Says:

    “nervioso, estresado y activo” ejem… será el Diego asiático… porque el de aqui es más bien pausado, reflexivo… y bueno va, lo de activo lo aceptamos… ;-P

    cuidadín con la altura, si estuvieras en Perú te recomendaría mate de coca, pero en la India… un lassie!! jaja

    besos mil

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