Amritsar o el estanque del néctar de la inmortalidad

Cabeza cubierta y pies descalzo y el nectar de la inmortalidad que me separa del Templo de Oro.

Cabeza cubierta y pies descalzos y el néctar de la inmortalidad que me separa del Templo de Oro.

Cuando salí de Dharamkot, era consciente de que el buen tiempo había terminado. Las agradables temperaturas de Nepal, Ladakh e Himachal Pradesh, iban a dejar paso al calor. En Amritsar empieza mi segundo verano de 2009. El primero duró de finales de enero a principios de mayo. Este segundo comienza con el mes de julio.

También en Amritsar comienza lo que podríamos llamar, de modo inexacto pero fácilmente inteligible, la “verdadera India”. La del calor, las calles llenas de vehículos y peatones compartiendo calzada, la suerpoblación (Amritsar, por ejemplo, tiene un millón de habitantes), los ruidos incesantes, las mujeres con sari, los rostros sin sonrisa, los monumentos deslumbrantes…

Ceremonia fronteriza

Amritsar está a unos sesenta kilómetros de la ciudad pakistaní de Lahore. A escasos treinta kilómetros de Amritsar, en Wagha, está la frontera con Pakistán. A la frontera me dirigí en un jeep, junto a Pierre y nueve personas más, todos indios.

¿Qué se me ha perdido a mí en Pakistán? Simplemente quería ver la famosa ceremonia de cierre de la frontera indo-pakistaní al caer el sol. Se trata de una ceremonia conjunta de aire militar entre dos países que no consideraríamos amigos en el sentido tradicional de la palabra. Nos acomodaron en una grada “sólo guiris”. Junto a nuestra grada, se encontraba la grada de mujeres y niños sin bigote (hasta ocho o diez años, aproximadamente). Más allá estaba la grada de los hombres, separados de las mujeres, por eso de “¡a ver dónde pones esas manos, que luego van al pan!” En el lado pakistaní podíamos divisar, a unos cien metros aproximadamente de nosotros, dos gradas similares a las indias: una para hombres y otra para mujeres. La de los guiris no la vi, por lo que intuyo que no existía.

Nos sentamos muy cerca de unos suizos que conocimos unos días antes, en el trayecto de Manali a Dharamsala. En zonas de ambiente “calentito”, como la frontera indo-pakistani, es bueno rodearse de neutralidad. Aquí mas vale hacerse el suizo, o incluso el sueco, que el israelí, por ejemplo.

Observad con que gracejo luce el palmito, y la division de las gradas.

Observad con que gracejo luce el palmito, y la división de las gradas.

Los soldados ejercían la funcion de acomodadores. Luego serían los protagonistas de la ceremonia. El uniforme de los soldados, en lugar de tener un tirador de cortina colgando del fajín, como tienen los militares de clase, prestigio y saber estar, contaba con tres elementos que quisiera destacar:
– Unos “subpantalones” blancos hasta los zapatos, que destacan cromáticamente bajo los pantalones caqui (de longitud ideal para trabajar el arrozal). Los subpantalones blancos se abrochan por debajo de la suela del zapato, supongo que para evitar una posible insolación de tobillo.
– Un sombrero con una cresta roja de forma y dimensiones de abanico de folclórica española.
– Un bigote. No había un soldado sin él.

¿Por que la corneta sonaba como el culo? Solucion en la foto.

¿Por qué la corneta sonaba como el culo? Solución en la foto.

Mientras las gradas se iban llenando, veíamos que en el lado pakistaní el público cantaba y daba palmas. Incluso había un grupo de mujeres en la última fila, donde se sitúan los gamberretes en los buses escolares, que estaban bailando. Esta intolerable afrenta fue respondida desde el lado indio con una atronadora megafonía, que combinada con la pakistaní, se transformaba en cacofonía.

Ello no era óbvice, sino más bien acicate, para que el público se levantara y cantara en las gradas. La larga espera se vio animada por unas mujeres que, bandera en mano, corrían hacia la línea de la frontera, daban media vuelta y pasaban el testigo a la siguiente, que esperaba impaciente a la cola su minuto de gloria. El público animaba enfervorecido.

Más adelante comenzó la música discotequera india y salieron las mujeres a saltar y bailar en el centro, mientras los hombres babeaban desde sus gradas. Las mujeres que bailaban exhibían las mayores sonrisas que he visto hasta ahora en la “auténtica India”.

Cuando los soldados-acomodadores reubicaron a las mujeres en las gradas, fue el turno del “speaker” para lucirse con sus vítores por India. De modo simétrico y sincronizado, se oían los vítores paralelos (y para lelas) pakistaníes, seguidos de silbidos desde las gradas indias. Con mis vastos conocimientos idiomáticos, he podido traducir, en una traducción un poco libre, lo que gritaban: “¡Tigres, tigres! ¡Leones, leones! ¡Todos quieren ser los campeones!” Los vítores no cesaban: “Es babor que gana a estribor…” Quizá me pase de intelectual, pero yo creo que aquí quedaría “niquelao” traer a Manolo el del Bombo y gritar “¡hola fondo norte! ¡hola fondo sur!” Seguro que fomentaría la camaradería y hermandad entre ambas aficiones, que falta les hace.

Tras todos estos alardes de vergonzante patriotismo comienza la ceremonia. Hasta ahora simplemente estabamos esperando. La ceremonia consistió en: “paso rápido hacia adelante”, “yo grito más que tu”, “toque de corneta”, “sonoro pisotón al suelo”, “mira cómo corro hasta la valla, pero no me atrevo a pisar la linea”, “mira que alto levanto el pie”, “se abre la valla y se vuelve a cerrar”… Una fusión de pluma y marcialidad muy emocionante.

Breve reflexión en voz bajita. Ahora que me fijo, cuando llegué aquí, hace más de una hora, la valla ya estaba cerrada. Y sólo la han abierto y cerrado durante la ceremonia, y nadie la ha cruzado en todo este tiempo. “¿Es esto la verdadera frontera?” “La frontera está siempre cerrada y esto es un simple paripé?” “Ese soldado de ahí, el de bigote, se parece mucho a uno de los Monty Phyton”, y la ceremonia lleva su sello estilístico.

Frontera India - Pakistan. Da la impresion de que esta cerrada

Frontera India - Pakistán. Da la impresión de que está cerrada

Sigo con la ceremonia de “cierre” de la frontera. Poco a poco, de modo simultáneo, un soldado de cada país se dedica a arriar su bandera. Esto debe hacerse de tal manera que, en ningún momento, debe haber una bandera más alta que la otra. En caso contrario, se produce el indeseable fenómeno que en términos militares se conoce como “liarla parda”.

Volviendo a la pregunta anterior. ¿Qué se me ha perdido a mí en la frontera indo-pakistaní?. La respuesta más lógica que puedo dar es “buscar temática para rellenar un blog.”

Amritsar

Dos duros episodios en la historia de la ciudad, han hecho tristemente famosa a Amritsar. Uno fue la masacre de Jallianwalla Bagh, hace noventa años, que fue clave para el posterior desarrollo de la estrategia de resistencia no violenta al colonialismo británico y la consecución de la independencia india. En la película Gandhi, con Ben Kingsley, hay una escena que retrata muy bien la matanza.

Otro ocurrió en 1984, cuando el asedio al Templo de Oro acabó con otra matanza, y que desembocó ese mismo año en el asesinato de Indira Gandhi por sus guardaespaldas sijs.

Templo de Oro

Amritsar es la Meca del sijismo, que nació aquí en el siglo XVI, a partir del islam y del hinduismo. Algunas particularidades de esta religión son que están a favor de la igualdad entre todas las personas, y por tanto contra el sistema de castas. Está totalmente prohibido en el Templo de Oro, su lugar más sagrado, el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas. Y en la ciudad también. Paradójicamente, las cunetas de las carreteras cercanas rebosan cannabis.

Amritsar: Anochece en el Templo de Oro.

Amritsar: Anochece en el Templo de Oro.

El gran monumento a visitar en Amritsar, y por el que vale la pena desviarse hasta aquí, es el Templo de Oro. El templo rodea a un estanque en forma cuadrangular llamado Amrit Sarovar (estanque del néctar de la inmortalidad), origen del nombre de la ciudad. En el centro del estanque esta el templete dorado que da nombre al conjunto. Está cubierto por una escandalosa cantidad de oro y decorado profusamente (es decir, bastante horterilla) en el interior.

Para entrar al templo hay que descalzarse, calcetines incluidos, y cubrirse la cabeza. Antes de acceder hay que “lavarse” los pies. Con ese agua… Maticemos: antes de acceder hay que “purificarse” los pies con agua. Rematicemos: “¡o te mojas los pies ahí, o no entras!”

Templo de Oro: devocion temprana.

Templo de Oro: devoción temprana.

Las imágenes al borde del estanque son impagables. La devoción de los sijs arrodillándose y reverenciando el templo, señores bañándose en las purificadoras aguas, y familias enteras paseando alrededor. Nosotros hacíamos fotos de los fieles … y ellos de nosotros. Nos pedían que nos hiciéramos fotos con ellos. Mi barba de aspecto punjabí, me confería un aire menos exótico que el de Pierre, y por tanto no era tan solicitado.

Amritsar. Templo de Oro.

Amritsar. Templo de Oro.

En el Templo de Oro viví otro de esos “grandes momentos”. Los sijs son muy acogedores con todo el mundo, independientemente de credos, clases, sexo, raza… Todos los días dan de comer a un número ingente de personas. Las guías hablan de decenas de miles diarias, y por lo que he visto, me lo creo. Seducidos por la magia de la palabra gratis, no tuvimos más opción que cenar allí un día. La impecable organización hizo que el servicio fuera extraordinariamente fluido. Al llegar, el primero te da un plato-bandeja, el segundo un cuenco, y el tercero una cuchara, y en fila subimos al refectorio. Aquello estaba lleno, pero no vimos más extranjeros allí, aparte de nosotros dos. El refectorio es una enorme sala cuyo único mobiliario son unas alfombras de lado a lado. Los comensales nos instalamos ordenadamente sentados en posición de Buda sobre las alfombras con nuestras bandejas en el suelo junto a nuestros desnudos pies. Inmediatamente nos sirven chapati (pan). A continuación pasa otro “camarero” con un cubo del que nos sirve unas lentejas en forma de chapapote con un cucharón. Pasa otro con una macrotetera a servirnos un agua que no me atreví a beber. Después pasó un último con un cubo de arroz: ¡delicioso engrudo! Y volvían a pasar preguntando si queríamos repetir. Estuve esperando a que pasara otra vez el del arroz, pero fue el único al que no volví a ver. Mi bandeja quedo limpia como una patena. Mientras salíamos del refectorio, del que no paraba de entrar y salir gente, iban limpiando las mesas, es decir, fregando el suelo. Y a la salida fuimos entregando los cubiertos para que el ciclo continuase.

Salut.

Amritsar: A orillas del estanque del nectar de la inmortalidad.

Amritsar: A orillas del estanque del néctar de la inmortalidad.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , ,

9 comentarios to “Amritsar o el estanque del néctar de la inmortalidad”

  1. María José Says:

    Diego: Esta última crónica, no tiene desperdicio.
    Me encanta, y tus comentarios más todavía.
    ¡queremos fotos!
    un beso y cuídate

  2. didac2009 Says:

    Una de las mejores crónicas hasta ahora. Seguro que la más leída de todas!

    • Mario Says:

      Bueno, muy curioso tu relato, sobre todo porque yo viví exactamente la misma experiencia desde el suelo Pakistaní en noviembre de 2007… Efectivamente hay una grada para “guiris” en el otro lado de la frontera, pero está a nivel de suelo por lo que no te habría resultado fácil verla desde donde tú estabas.
      Por otro lado la ceremonia de la frontera indo-pakistaní arranca del intento de India en 1965 de ocupar Lahore y sus terrenos circundantes, cosa que no sucedió gracias a la respuesta de Pakistán (y el apoyo de China a los pakistaníes). Desde entonces se celebra ese ritual civil entre los dos países que según me comentaron en Pakistán siempre estan diciendo que lo van a suspender pero como ves goza de buena salud. Por lo que me comentaron, todos los días al ponerse el sol varios autobuses con escolares y ciudadanos voluntarios se acercan para llenar las gradas del lado pakistaní. Ah, la frontera efectivamente funciona durante el día, pero precisamente por el rito que se da al ponerse el sol en ella (la bajada de las banderas de ambos paises) se cierra esa doble valla metálica que viste.
      Mi vivencia fué muy similar a la tuya, pero desde el otro lado…. en fín, que tengas un buen viaje y enhorabuena por tu blog.

  3. raulata Says:

    Sí, una de las más divertidas, se vé que el viaje te está sentando fenomenal. Unas fotos de la “actuación” o un video serian las rehostia.

  4. juanjo Says:

    Muy interesante tu crónica. Yo tengo la respuesta a la afirmación de que todos los soldados indios (hindus, o hinduses) tienen bigote y es que es bajo el mostacho donde guardan las balas. En relación con los sijs son interesantes, pero detrás de tanta amabilidad esconden algún que otros extremismo, (sobre todo con el tema de la mujer). Averigua algo sobre el tema e iluminanos oh gurú.

    Un abrazo fuerte, i salut

  5. Cinco meses, cinco paises, cinco grandes momentos « Desde Oniria Says:

    […] Cinco momentos curiosos: – Ser bendecido por un monje budista – Explicandome en la peluqueria – Departir con el consul de Francia en Phnom Penh – Señora en trance a orillas del Ganges – Ceremonia de cierre de la frontera indo-pakistani […]

  6. elias gonzalez Says:

    hola
    soy de mexico y estare de visita por la india, me podrias decir aproximadamente a que hora es la ceremonia del cierre de frontera
    saludos

    Elias

    • didac2009 Says:

      La ceremonia es a la caída del Sol (sobre las 19.00 h. cuando yo fui).
      No te preocupes, cuando estés en Amritsar, pregunta en tu hotel o cerca del Templo de Oro. Cualquiera puede indicarte dónde contratar el jeep para ir y la hora de la ceremonia.

  7. juan cabello Says:

    me interesa saber si hay fotos del interior del templo, sobre todo del piso.
    el acceso es libre, o existe alguna limitante?
    saludos desde guadalajara, jalisco mexico

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: