Camino de los altares del hinduismo, pero de refilon

Tres meses despues, he vuelto al estado de Uttarakhand. Esta vez, directamente a Rishikesh, ciudad a orillas del Ganges, apodada “la capital mundial del yoga”. Una ciudad sagrada del hinduismo, llena de ashrams, sadhus y pillaos occidentales que creen “haberse encontrado a si mismos” en este lugar. En esta ocasion me he alejado del centro de la ciudad y he estado en un hotel en la montaña, desde cuya terraza se dominan varios meandros del Ganges.

Venia preparado para pasar unos dias como vegetariano, pero, por eso de que estamos fuera de la ciudad, en el hotel si que sirven carne. Es bien sabido que la virtud reside en renunciar al pecado, pese a tenerlo al alcance, por tanto no pedi carne. Dos dias de virtuosismo en forma de vegetarianismo, lo considero mas que suficiente, asi que al tercero sucumbi al pecado en forma de gallinacea. En cuanto al alcohol, eso es otra historia. Mi ultima cerveza fue en Manali, y la anterior ni la recuerdo.

Rishikesh.

Rishikesh.

Estamos en epoca de acusada canicula, lo que hizo que fueramos a bañarnos en unas pequeñas cascadas cercanas. Que nadie se alarme: no es necesario que los estados Schengen (esos que padecen la gripe A) me cierren sus fronteras: No me he bañado en el Ganges, sino en un riachuelo que vierte sus aguas en el.

Tambien fui a ver una ceremonia religiosa a orillas del Ganges (en este lugar todo sucede a orillas del Ganges). En los escalones del ghat los fieles cantaban una melodia producto de la combinacion de cuatro elementos: las palabras “Hare”, “Krishna” y “Rama”, y palmadas. Ejemplo: “Hare, hare, (clap), Krishna, Krishna, (clap), hare Krishna, (clap), Krishna hare, (clap), rama, rama, (clap), hare Krishna, (clap), Krishna, Krishna, (clap), Krishna hare…” Las combinaciones y repeticiones tienden a infinito. Y asi, echaban la tarde, absortos en sus canticos.

El hotel tiene un agradable jardin en el que, sin darnos cuenta como, hemos llegado a coincidir mas de 10 personas en la mesa. En muchos casos moteros, que huyen de los centros de las ciudades. En una de las ocasiones, el centro de atencion fue Nathan, un ingles que pasara dentro de poco a Pakistan, para seguir luego ruta por China y no sabe muy bien por que paises mas que riman con Chiquitistan. Comenzo su viaje en moto en Sydney, y piensa acabarlo en el Reino Unido. Fueron muy comicas sus disquisiciones sobre la posibilidad de ser objetico de un secuestro o decapitacion en Pakistan. Estaba al corriente de los ultimos casos, y los contaba con una naturalidad y dominio del tema pasmosos. A mi solo pensar en ese viaje me da terror: padezco un panico irracional a las motos.

Tras Rishikesh, prosiguiendo el camino inverso al realizado el pasado mes de abril, fui a Haridwar, otra ciudad santa del hinduismo a orillas del Ganges. Una vez mas, vi la ceremonia junto al rio. Aproveche para volver al restaurante donde probe mi primer Malai Kofta. Del Malai Kofta no se decir demasiado. Es un plato vegetariano con una salsa que puede variar entre el amarillo y el verde, pasando por todos los tonos imaginables de naranja, ocre y marron. Es ideal para combinar con arroz o pan. Posiblemente el plato indio que mas me ha gustado y el que mas veces he degustado.

Haridwar: ¿Purificar la bicicleta en el Ganges da positivo en un control antidopaje?

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Ponga un terrorista hieratico en su cartera

Se me ocurrio hacerme unas fotos de carnet. Descripcion de la escena: llego sudoroso al “estudio fotografico” y me ofrecen hacerme 8 fotos de carnet. Espero sentado a que se me pasen los “calores de la muerte” bajo un ventilador, y ver si asi evitamos los brillos de la transpiracion. Me colocan ante una cortina que hubiese podido formar parte del decorado de un culebron ochentero. El fotografo, muy profesionalmente, me iguala el nivel de los hombros y me gira el cuello lateral y frontalmente para equilibrar el retrato. Yo empezaba a sospechar que quiza las fotos de carnet en India deben guardar la proporcion aurea, y no me atrevia ni a respirar para no descompensar el encuadre perfecto. Efectua dos disparos. Me cambia de asiento y, utilizando una pantalla para reflejar la luz dispara 2 veces mas sin flash. Y una ultima vez sin pantalla.

De las cinco fotografias, vistas en el ordenador, dos eran inutilizables. En las otras tres, parecia un terrorista con cara de sorpresa, como si lo acabaran de pillar in fraganti. La barba me hace parecer uno de ellos e integrarme, pero su longitud ya es excesiva para estos rigores estivales.

El fotografo, muy listillo, no imprimio 8, sino 16 fotografias. Cuando le dije que no era eso lo que yo le habia pedido, me hizo una oferta que no pude rechazar. Ahora me encuentro con suficientes fotografias de carnet como para empapelar varias comisarias, por lo que desde aqui, ofrezco fotografias a quien las quiera.

El precio de salida de la subasta de las fotografias del “terrorista hieratico” es de 50 rupias por foto. A pujar!

Salut.

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4 comentarios to “Camino de los altares del hinduismo, pero de refilon”

  1. irimi Says:

    ¿el pescado? de ese sí que hay…PESCADO.

  2. juanjo Says:

    Dejate de pujas, te doy 1 eurazo y me las quedo yo. No se cuanto son 50 rupias, pero igualo la mejor oferta que recibas. El pago te lo haré en metálico, no pienses que te voy a hacer una transferencia, espabilao.
    En relación a la ceremonia a la que acudiste en la ribera del rio Ganges, creo sinceramente que era un concierto de los ROCKY SHARPE, los creadores del RAMA DAN, DIN DON, RAMA DAN, DIN DON, RAMA LAMA LAMA LAMA RAMA DIN DON….y gratis. Lo de tu incultureza musical llega a límites insospechados.

    SALUT.

  3. Pau Says:

    Varias consideraciones:

    1ª.- Efectivamente, Diego, tu pánico a las motos es irracional… Porque, evidentemente, es de dominio público que la circulación en motocicleta es infinitamente más arriesgada que la actividad de secuestro talibanil predecapitador… Como no te subas en mi burra a tu regreso, no te habrá valido de nada este periplo de cara a demostrar tu hombría…

    2ª.- Yo no soy tan lanzado como Juanjo; entiendo que para pujar con propiedad, debes scanear la fotografía; por cierto, ¿por qué no montar un concurso de photoshop en plan “Customize this” con la foto de marras? Ofrezco 2 eurazos, y subiendo…

    3ª.- Sé que es una pérdida de tiempo, pero visto el percal… segunda actividad extraescolar/concurso patrocinado por Clínica del Dr. J:
    Remember the onomatopeyic song… and write it!

    Ahí voy yo:

    Aserejé, ja, dejé, dejebe tudejebere
    se bi u no uva, majabi an de bugui an de buididipí

    Salut,

    Pau.

  4. Cinco meses, cinco paises, cinco grandes momentos « Desde Oniria Says:

    […] Cinco delicias gastronomicas (comerciales y beberciales): – Pad Thai, en Tailandia – Batidos de fruta del sudeste asiatico – Pescado a la parrilla en una callejuela de Luang Prabang – Lassi en India y Nepal – Malai Kofta en India […]

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