De vuelta a Delhi y a Bangkok

Llegó el triste momento de la separación de Pierre. Desde Haridwar él se encaminó a Agra y yo a Delhi. Han sido dos meses viajando con él y, por primera vez en aproximadamente tres meses y medio, vuelvo a viajar solo. Tomé un tren semidecente que llegó con menos de una hora de retraso a Delhi. Como sé que lo que interesa es el morbo, no voy a relatar nada más sobre el trayecto. Una vez en Delhi fui a alojarme a Majnu ka Tilla, el barrio de los refugiados tibetanos. Está algo alejado del centro, y se pierde tiempo y dinero para hacer casi cualquier cosa, pero se gana en tranquilidad y salud mental.

Delhi: Lotus Temple

Delhi: Lotus Temple

En Delhi no hice ninguna visita turística digna de mención salvo una fugaz visita a el Templo de Loto, y tan solo me dediqué a intentar resolver algún papeleo de embajada, leer y recorrer librerías en busca de más lectura.

Leyendo la prensa, los temas que más se repiten respecto a India son los problemas por los que está pasando Air India, el retraso del monzón (el mes de Junio ha sido el más seco en más de 100 años) y la tímida posibilidad de que se despenalicen las relaciones homosexuales. La semana pasada el Alto Tribunal de Delhi dictó una sentencia, que sólo afecta a Delhi y que con toda probabilidad será recurrida, en que no se castigaban las relaciones sexuales consentidas entre dos adultos del mismo sexo. Hay quien ve una rendija por la que se puede llegar a la despenalización de la homosexualidad. Hay quien ve que esto va a ser como Sodoma y Gomorra. O como Europa, donde, según la imagen que tienen muchos indios, actualmente es el paraíso el “sexo libre” y se vive en una perpetua y desenfrenada orgía. Añado un obvio, por conocido, aunque paradójico dato: India es el lugar de origen del Kamasutra.

Desde Majnu ka Tilla tomé un taxi para ir al aeropuerto de Delhi, habiendo acordado el precio de antemano, como no puede ser de otra manera. Al poco tiempo, el taxista me dice que, si quiero, puede encender el aire acondicionado, por tan sólo treinta rupias más. Le respondo que no, que el aire acondicionado no es nada sano. Teniendo en cuenta que la diferencia de la temperatura al salir del coche puede ser de veinte grados centígrados, esta afirmación es una verdad como un templo. Si bien, yo me regocijaba pensando para mis adentros: “con el doble de peso que yo, el doble de barba, y el turbante que llevas en la cabeza, vas a sufrir más tú que yo.”

La salida de India fue en un vuelo de Indian Airlines que partía a medianoche. El logotipo de Air India aparecía por todas partes, sobre casi cada objeto, pero no hubo suerte: ni el vuelo, ni la tripulación eran de Air India, sino de Indian Airlines. Hubiese sido un emotivo broche, para un destino ya de por sí cargado de significado. Extrañamente, de nuevo, sin haberlo pedido, me tocó sentarme junto a la salida de emergencia. Con el siniestro fin de impedir que el pasaje conciliara el sueño, las luces del avión estaban encendidas, y la tripulación pasó a repartir un resopón infame. Al alba aterrizamos en Bangkok.

Esta vez para evitar incidentes, sí que llevaba billete de salida del país, y me han puesto un hermoso sello en el pasaporte que me permite quedarme aquí hasta un mes. El sello de mi anterior estancia era de sólo quince días.

Esto ya es tierra conocida. He vuelto al hotel donde estuve la última vez, algo apartado de Kao San Road, y me he alojado en la misma habitación. Sorprendentemente, se acordaban de mí, incluso de mi nombre, pese a que en la anterior visita no llevaba barba.

¿Qué hago yo en Bangkok de nuevo?

Pues hincharme a comer fruta, a bocados o en batido, y comer pad thai armado de palillos.

También he ido a vender y comprar libros de segunda mano en la librería de mi amiga, que siempre me recuerda que los lunes cierra, y que me recompra los libros a mitad de precio. Estaba yo exultante de alegría cuando encontré que mi amiga tenía un libro de Andreu Martín en español, cuyo titulo no conocía. Decisión facil: si lo ha escrito Andreu Martín, lo compro sin necesidad de saber ni siquiera de qué trata. Una vez comprado, me encuentro con que el libro me sonaba mucho. Lo compré hace veinte años en catalán, y es tan bueno que leí, releí y volví a releer hasta aprenderme alguno de sus relatos casi de memoria. El maldito traductor había hecho una traducción totalmente libre del título, totalmente diferente en catalán y en castellano, y por eso fui incapaz de identificarlo antes. Pues por la tarde, maquiné una elaborada estrategia para que me cambiara el libro y fui con toda mi jeta de nuevo a la librería. Le dije simplemente la verdad: me había equivocado, el libro ya lo había leído años atrás, y le pedí, por favor, por favor, por favor, que me lo cambiara. Y coló: le devolví el libro y me dio otro al que ya había echado el ojo por la mañana.

Sky Line de Bangkok amenazando lluvia.

Sky Line de Bangkok amenazando lluvia.

Y como verdadera novedad he visitado la torre Baiyoke, a la que no había subido antes. La torre Baiyoke es una visita totalmente innecesaria de Bangkok, pero a mí, siempre me ha llamado la atención ver las ciudades desde lo alto, con permiso de la climatología y la polución. Cuenta con un mirador descubierto en la planta 84, a poco más de trescientos metros de altura (Seis Migueletes, o 0,4 Montgós). El mirador gira a una velocidad ridículamente baja, tanto angular como lineal, pero los vientos huracanados que hay por allí arriba dan una sensación diferente. Desde aquí he podido admirar el “sky line” (pronúnciese “ejcailáin”) de Bangkok, la lluvia haciendo desaparecer barrios enteros entre las nubes, el tren sobreelevado (sky train), los numerosos “scalextric”, el Chao Praya, las larguísimas avenidas en cuadrícula… La ciudad tan extensa, combinada con la polución tan intensa, impiden atisbar los confines de Bangkok.

Por Bangkok todo sigue igual, excepto las camisetas con la imagen de Michael Jackson, en las que ya figura la leyenda 1958-2009. El marketing no respeta ni la muerte.

Salut.

Clasico scalextric de Bangkok

Clásico scalextric de Bangkok

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Una respuesta to “De vuelta a Delhi y a Bangkok”

  1. juanjo Says:

    Otra vez en Bangkok¡¡¡¡. Encima repites destino. Lo tuyo no tiene nombre. Del comentario anterior(ultimos días en India) no he entendido casi nada, ya que salen unos simbolos raros donde pones los acentos, no se si es problema mío o tuyo(seguro que tuyo).
    Lo que me ha llamado la atención es que tras 6 meses de viaje a lo largo del mundo mundial, no ha cambiado un ápice tu sentido del materialismo, vamos a llamarle “materialismo DIDACtico”, ejemplo: un sujeto (en este caso tú), voraz lector, que se encuentra fuera de su patria, lejos de su ciudad, y que con el fin de continuar con su afición de leer (cosa que desaconsejo, pues se puede caer todo tu pelo, que no el vello), es capaz de encontrar un libreria de lance en BANGKOK, leer los mismos y devolverlos a su “amiga” obteniendo además fabulosos descuentos del hasta 50%. Eres el amo, nene. Deberíamos proponerte para refundir (perdón refundar) el capitalismo. Has perdido la oportunidad de conocer en India a un personaje (cuyo nombre no me acuerdo) que se hizo rico con los microcréditos, y juntar en la misma sala a dos de los gurús financieros más rePUTAdos del mundo(corrigeme si me equivoco).

    LO TUYO NO TIENE NOMBRE

    Salut i….

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