Antes de llegar a Indonesia

Cuestión de peso

Pocas horas antes de salir de Bangkok, aprovechando que estoy en barrio conocido, me he pesado en la misma báscula en la que me pesé en marzo pasado. La báscula, que dicho sea de paso, me tiene manía, pretende hacerme creer que he adelgazado 4,4 kg respecto a la última vez que me subí a ella. Yo me encuentro bien, no me noto mas débil físicamente que de costumbre, y me lo como todo sin esconder la comida debajo de la mesa como los niños del comedor escolar. Si la báscula no miente (sigo siendo escéptico respecto a este extremo), estoy ligeramente por debajo del peso mínimo que considero aceptable para mí. ¿Debería comprarme una crema antiestrías por eso de los cambios de peso? Quizá puedan parecer preocupaciones banales, pero ya llegará el momento de pensar en cosas importantes cuando empiece la liga de fútbol. Porque, en Europa, la crisis se ha acabado, ¿verdad? En cualquier caso, si alguien me ve haciendo el Gargantúa próximamente, que sepa que no es gula, sino por mi propia salud.

Visado a Indonesia

Para entrar en Indonesia es necesario obtener un visado. Ya advierten las guías que uno debe asesorarse poco antes de entrar al país del criterio a seguir en ese momento. Parece que actualmente hay dos opciones:
– Obtener el visado a la llegada, que será de un mes y jamás se podrá renovar, por lo que hay que salir del país obligatoriamente antes de treinta días. Se puede volver a entrar las veces que se quiera en las mismas condiciones.
– Obtener el visado con antelación. Tiene una validez de dos meses y se puede prolongar varias veces desde dentro del país.

Decido ir a Delhi un día antes de lo previsto para intentar obtener, en el mismo día, el visado indonesio, porque si estoy a gusto, quizá me quede más de un mes en Indonesia. Mantengo la opción de intentar lo mismo en Bangkok, si no lo consigo en Delhi. Y por supuesto, mantengo la opción de obtener el visado a la llegada a Bali.

Llego bien temprano a la embajada y mientras espero bajo la intermitente lluvia, pienso en cómo abordar al comegafas que intuyo me atenderá en la ventanilla. Soy consciente de que no cumplo los requisitos para que me concedan el visado con antelación (ni de modo real ni figurado), y me tocará utilizar mis artes de negociación con el funcionario de turno, a la vez que él practica el arte de Cúchares conmigo. Se abren los toriles y el funcionario, en lugar de recibirme a puertagayola, me espera tras el burladero. La barrera consiste en un grueso vidrio tintado con una minúscula abertura que no me permite oír bien al funcionario y como tampoco le veo, a veces creo que hablo solo. Tras el vidrio hay una reja metálica. Y tras la reja un funcionario con bigote, a falta de gafas que comerse. Yo presento toda la documentacion de que dispongo, gracias a la profesionalidad de mi apreciado devorador de marisco de la Marina.

Trato de imaginar, observando al funcionario, qué me va a preguntar para poder anticipar estratégicas respuestas y obtener el visado ese mismo día (el cartel de la puerta dice mínimo tres días laborables): “Qué bien te sienta el bigote, bribón”. O quizá “¿de quién es ese billete de 500 rupias que hay en el suelo?, ¿puede usted hacerme el favor de apartarlo de mi vista?” manteniendo siempre la testuz bien alta, para que no me devuelvan por manso, ni me asesten una estocada prematura.

Los primeros pases consisten en “relléname este formulario”, “a ver tu reserva de hotel”, “y el billete de vuelta”, “pero sólo te hago el visado por un mes” (puyazo). Pasamos al tercio de banderillas: Me pide el pago del visado por cheque y no sé qué mas, por lo que me toca darme un paseíllo hasta el banco y a hacer fotocopias. Al regreso, parece que ya lo tengo todo y el funcionario me responde que vuelva por la tarde, que tendré el visado. Salí de allí con una combinación de alegría, incredulidad y escepticismo.

Por la tarde, simplemente recogí mi pasaporte con un nuevo visado en él. Pero, de repente descubro el porqué del burladero tras el que se parapeta el diestro, y que tras su muleta esconde un estoque. El visado sólo tiene una validez de quince días.
– Oiga, que aquí pone quince días, y usted me dijo esta mañana un mes.
– A mí no me mires, ha sido el cónsul.
– Pero yo he recibido una serie de puyazos y tres pares de banderillas en todo lo alto, que es la tarifa de treinta días, no de quince. Y le he enseñado un “billete de vuelta confirmado” para treinta días más tarde.
– El cónsul la lleva. El cónsul la lleva.

Me marcho de la embajada con el sentimiento de haber sido injustamente desorejado por una mala faena, y comprendiendo por que hay quien dice qué la tortura no es arte ni cultura.

Salut.

Encima de cornudo, apaleado. He aqui el visado.

Encima de cornudo, apaleado. He aquí el visado.

Y a la entrada a Bali, lo mismo.

Y a la entrada a Bali, lo mismo.

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6 comentarios to “Antes de llegar a Indonesia”

  1. FLOR Says:

    ¡4,4 kg! y yo haciendo la dieta de la alcachofa, la frutal (comer de uvas a peras), la de el cucurucho (sin comentarios, a buen entendedor…) y lo que tenia que haber hecho es irme contigo.
    Diego, cuidate, que dentro de poco Adrián pesará más que tu.
    Besitos.

  2. Mariam Says:

    Estimado Diego, te estás convirtiendo en el amo de la prosa, y cada vez me gusta más lo que leo por aquí.
    Hazme caso que yo de perder peso entiendo un rato, con las caminatas que te estás pegando y la cantidad de liquidos que imagino ingieres a lo largo del día, no creo que necesites ninguna crema anti estrias aunque creo que te vendria muy bien disfrutar de un masajito indones con aceites de coco, asi que si te surge la oportunidad, no lo dudes!
    Por otro lado, avivas en mi un deseo qfrustrado ue tenia desde niña cuando leia los comics de Carpanta, pues siempre soñaba con invitar al pobre a un bocata de embutido de Requena, asi que, a la vuelta, te lo debo 😉

  3. raulata Says:

    Uf chico,menuda fama que te vas a crear de los funcionarios. Si algún día regresas a España espero que todo sean elogios para los pobres trabajadores públicos españoles.
    Ánimo y no te preocupes que para cuando vengas te hago un guiso de cordero que vas a flipar para recuperar esos kilos perdidos.
    Un abrazo.

  4. juanjo Says:

    Hago un llamamiento a todos los bloggeros, debido al posible detrimento fisico de Diego (por el viaje, me refiero), ya que lo suyo no tiene arreglo, me ofrezco como cobaya para probar cualquier tipo de alimento antes que tenga que probarlo el viajero, ya sea embutido de Requena, guiso de cordero,… lo que sea. Lo hago por él, a pesar de lo que podaís pensar.
    He de informar, a su vez, que en el manual que se utiliza para preparar las oposiciones, que es común en todos los paises del mundo “WIKIKIKI”, se puede comprobar como la actuación del funcionario “DEL BIGOTE” es perfectamente correcta. Lo que está claro son dos cosas:

    -el funcionario del bigote que se parapeta detrás de un grueso vidrio tintado con una minuscula abertura que no permite oirle bien y posterior reja metalica es en realidad una becaria portuguesa de prácticas en el consulado.
    -hemos asistido no a una corrida, sino al espéctaculo del bombero torero, ya que ibas a por un visado de dos meses y la funcionaria te lo ha dado por quince días. ¡what pringao¡. ¿estarás perdiendo facultades?

    SALUT

    P.D. Pido disculpas de antemano a todas las amigas portuguesas de DIEGO, que son, si existen guapas donde las haya.

  5. Pau Says:

    Maldito sistema métrico decimal…

    Ya que las distancias se miden en Mgt’s o en Mtg’s -Migueletes o Montgos-, ¿podrías indicarnos cuál es la masa que consideras “aceptable para tí”? ¿O’4 PAUs? ¿0’53 PAUs?

    Para los antiguos, la Unidad de PAU cotiza a, aproximadamente, 110 unidades ordinarias de medida de masas…

    Por cierto, visto el éxito de los anteriores concursos, propongo el de “EL PESO JUSTO”:

    Apostemos todos: ¿con qué peso (en PAUs) llegará Diego a Valencia?

    Salut.

  6. La placidez de Ubud « Desde Oniria Says:

    […] todo lo que en estos momentos me acompanya, desde un punto de vista material, esta en 11 kg (0,1 PAUs, o Peso Altamente Ultrapasado). El vuelo transcurrio sin incidentes, si no contamos como incidentes […]

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