Segunda entrega desde la plácida Ubud

Qué bueno es el yoga

Otro motivo para mi prolongada permanencia en Ubud (más de una semana) es que he asistido, por primera vez en mi vida, a clases de yoga. Es algo que me habían recomendado antes de empezar a viajar, y sin saber muy bien qué es eso del yoga, me he apuntado.

Me metí en un aula digna de protagonizar la portada de una revista de decoración, con un amplísimo ventanal sobre los verdes arrozales. La mayoría de las clases a las que he asistido son de una modalidad que llaman “Early Bird Yoga”. Algo así como “pajarito madrugador”, porque son a las siete de la madrugada. Es increíble la gran cantidad de posturas que se pueden hacer, y la gran imaginación que se puede tener para ponerles nombres. A diferencia de los templos de Khajuraho, las posturas son individuales (entre otras diferencias). Mientras la profesora las explicaba, yo las veía imposibles de hacer. Sin embargo he conseguido hacer la mayoría de ellas, para mi enorme sorpresa. Hay otras cosas que me resultaban más complicadas. Se basa todo en la respiración, siendo la hiperventilación el gran riesgo que yo le veo a esto del yoga. Cuando uno se concentra en hacer la posturita en cuestión, se olvida de respirar correctamente. Y si te concentras en la respiración, viene el riesgo de la pérdida de equilibrio. Aumenta la complicación el hecho de que las explicaciones son en inglés, y cuando a uno le dicen que apoye el tobillo en la cintura, lo primero que le viene a la cabeza es “no habrá dicho eso, será que he entendido mal”.

Esta consiste en hacer el flamenco e imaginar estar junto a una catarata.

Esta consiste en hacer el flamenco e imaginar estar junto a una catarata.

Es también complicado cuando le piden a uno cosas como “abre el corazón” (levantarlo hacia el Señor tampoco es fácil), “siente la energía como viene desde el suelo, pasa por tus dedos, tus manos, tus brazos…” Los nombres de las posturas también tienen lo suyo: el loto, el niño, el guerrero, el cocodrilo, la cobra… ¡Esa la conozco! ¡Tengo un amigo al que le han hecho la de la cobra varias veces! Pues no era eso.

Volví a alquilarme una bicicleta para ir recorriendo veranoazulescamente los alrededores de Ubud con Sabine. Cuando fui a hacer una foto en uno de los templos saltó la alarma: no tengo cámara de fotos. Que no cunda el pánico. Vacía la mochila, ponte boca abajo y sacude los bolsillos, que debes tenerla. No estaba. Imbuido por el buenrollismo que me había producido la sesión matutina de yoga, volví serenamente a la bicicleta para dirigirme, sin padecer angustia alguna, al Goa Gajah (el Templo de la Cueva del Elefante), que era nuestra anterior visita. Consigo que me vuelvan a dejar entrar para buscar mi cámara. ¡Y estaba allí! A la vista de todo el mundo, durante 20 ó 30 minutos, y nadie la había tocado. Igualito que en Europa, ¿verdad?

Esto necesito contarlo: para cenar nos tomamos una mariscada de las que quitan el hipo, que no el ácido úrico. ¡Viva la dieta!

Arriba ese acido urico.

Arriba ese ácido úrico.

Vámonos al monte

Otro día me fui en moto con Andreas hasta Batur, desde donde hay vistas al Gunung Batur (un volcán con cierta actividad), el lago Batur, y el Gunung Agung, el pico más alto de Bali. Estando a más de una hora de Ubud, a la moto le dio por no arrancar. Tras varios intentos, y gracias a la ayuda de los lugareños, la moto acabó arrancando.

Lago Batur y, entre nubes el Gunnung Agung.

Lago Batur y, entre nubes el Gunung Agung.

Habiendo visto el Gunung Agung, con sus más de 3000 metros de altura, me asalta el pensamiento que en estas circunstancias le asalta a todo el mundo: “¿se podrá subir ahí arriba?” Andreas había subido una vez, y decidimos intentarlo. Fuimos a Besakih, un extenso complejo de templos, para empezar la excursión. El primer obstáculo es tratar de eludir la mafia del lugar. Se dedican a acosar de modo amenazador a los turistas para que tomen un guía de su mafia, ya que “si no, es muy peligroso y no queremos que os pase nada”. Lo cierto es que con el pareo que llevan a la cintura, no imponen demasiado.

Seguimos andando rapidito y sin guía, y al cabo de un par de horas vimos que nos habíamos equivocado de camino. Éramos dos, y uno de nosotros ya había estado. No quiero señalar, pero la culpa no fue mía. Rectificamos la ruta, pero ya era demasiado tarde para continuar hasta la cima. Nos encontramos con grupos que habían tardado ocho horas en subir. Decidimos seguir andando un poco más por el bosque. Entonces me di cuenta de que el camino, efectivamente, era peligroso. Hay zonas con mucha pendiente con camino de tierra y grava. Terreno en el que es muy difícil afianzar el pie, tanto para subir como para bajar. A veces había que replantearse la estrategia para afrontar el siguiente paso. El denso bosque se cubrió de una niebla aún más densa, cargadita de lluvia, lo que nos hizo pensar que la actitud menos imprudente sería la de volver antes de que el terreno fuera aún más impracticable.

De regalo, una cutre minilección de botánica aplicada. Existe un tipo de helecho de tallo duro, o tronco blando, que más bien parece un árbol que una mata, cuyo tronco está cubierto por unos simpáticos pinchos. Lo descubrimos cuando en la bajada nos agarramos levemente a uno de ellos. Más adelante, ante la imposibilidad de frenar cuesta abajo, vi la caída de varios metros que se avecinaba, y el tronco con pinchos junto a ella y tuve que tomar una rápida decisión y elegir entre dolor o dolor. Me agarré fuerte al tronco con pinchos para frenarme. Cuando ya estaba ligeramente suspendido sobre la empinada ladera vi que, poco más abajo, en caída vertical, me esperaba otro de esos arbolitos diciendo “como te sueltes, te hago un peeling de torso”. Hinqué un poco más los pinchos en mis manos y me enderecé para volver al camino. Horas más tarde, cuando volví al hotel, mis vecinas francesas se encargaron de curarme las manos para que no se me infectaran.

Salut.

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10 comentarios to “Segunda entrega desde la plácida Ubud”

  1. patri Says:

    Diegoooooooo
    no te creas q te he olvidao!
    ya veo q todo te va genial, me das mucha envidia asiq disfruta x todos!!!
    yo toy en sant feliu de guixols haciendo un curso de buceo……a ver si me puedo ganar la vida viajando……..
    muchos besos!

  2. Michel Says:

    El buceo está de moda últimamente… Diego, genial tu nueva entrega (como siempre últimamente). No voy a comentar nada sobre tu nueva afición a los cucurruchos ni a las improvisadas enfermeras asi que tranquilo. Ya sabes que vida interior e imaginación tengo casi tanto como tú.

    No abuses de las cosas buenas que te conozco,

    Michel

  3. juanjo Says:

    Hola Diego.
    Acabas de cumplir el último mandato del MOCHILERO PERFECTO, has hecho yoga en Bali. Que sepas que la persona que te ha enseñado el yoga, (de la que no nos has informado) se llama YOGUI, por lo que el alumno(TÚ) pasa a llamarse BUBÚ.
    Gracias a tu relato del paseito en bicicleta en busca de tu cámara, te he encontrado otro mote, a partir de ahora te vamos a llamar PANCHO, y soy bueno, porque cuando engordes un poquito te llamaremos EL PIRAÑA DE BALI.
    Quisiera pedirte más detalle en el tema de la relación vecinal que has entablado con las chicas francesas, ya que yo soy de los que visualizan enseguida y no logro imaginar como te quitaron las pinchas de la planta…, o helecho lo que fuese.

    SALUT I…VIVA HONDURAS¡¡¡

    P.D. Mi más sincera felicitación a toda la familia LÓPEZ-RAMOS. Ellos sabran la razón.

  4. Pau Says:

    Mi comentario de hoy es que no hay comentarios:

    Toda la vida juntos, y te desvirgas con otro… Estos cuernos no te los perdono. Ya te lo explicaré cuando vuelvas. Vas a ir de paquete hasta la cruz de Denia del Montgo.

    PD: Juanjo, tómate algo, y luego lo pagas…

  5. Dr.J Says:

    Hola!
    Diego Mola Mazo.

    Dr.J

  6. MªJosé Says:

    Hola Diego,

    Cómo has podido hacerlo? No sabes lo dolido que está Pau… Tantos años juntos, y tu primera vez con otro! Tu amigo está desconsolado…

    Bueno, por lo visto no tienes muchos remordimientos: posturitas en el yoga, helechos asesinos, enfermeras por las noches… Esto se parece a una película de Benny Hill!

    Besitos!!

  7. Buceando por los pecios balineses « Desde Oniria Says:

    […] en Les (como la crucigramesca hermosa localidad del pirineo leridano). Tambien vi la otra cara del Gunung Agung, con laderas todavia mas empinadas que las que vi desde la cara interior de la isla. Se ve […]

  8. La conquista de Bali « Desde Oniria Says:

    […] por Sabine, me decidi a intentar de nuevo, esta vez con mas planificacion, subir al Gunung Agung. Salimos a medianoche de Ubud, y llegamos a las cinco de la madrugada a la cima. Para ver el […]

  9. Maria Says:

    Hola! Que interesante tu blog! He dado con el por casualidad porque me voy a ubud una semana.
    Te acordarías o podrías decirme donde hiciste las clases de yoga???
    Muchas gracias

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