Llegada a las famosas Célebes

Sengkang: a orillas del Danau Tempe.

Sengkang: a orillas del Danau Tempe.

Después de salir de Singapur, volviendo al hemisferio sur tras mi breve estancia al otro lado del Ecuador, pasé brevemente (menos de 24 horas) por Bali, desaprovechando probablemente mi última oportuniudad de pasar por Kuta. Y de Bali volé a Makassar, al sur de las islas Célebes, con Lion Air, otra compañía local indonesia, a priori, de pocas garantías. Luego resultó tener aviones buenos y modernos, lo que contrastaba con el hecho de que el billete era manual. Creo que hacía más de diez años que no veía un billete manual, y los imaginaba desaparecidos tiempo atrás,

Makassar, también conocida como Ujung Padang, es una gran ciudad que no tiene nada de interés que ofrecer al turista. Al no venir turistas, tampoco saben inglés. Hasta el punto de no ser capaces de decir los precios, las horas de cierre o los platos del menú en inglés. Pocas cosas hay peores que entender algo a medias y dejar el resto a la intuición. Por ejemplo, viendo el menú llego a “Minuman” (Bebidas). Y aparece algo llamado “Es pisang ijo”. “Es” significa hielo, o frío. “Pisang” es plátano. Interpretación intuitiva: eso va a ser un zumo o batido de plátano bien fresquito. La cruda realidad: una capa de escarcha bajo la que subyacía un sirope semihelado de insoportable dulzor. Sumergido en él, un oblongo y gomoso bulto de color verde eléctrico en forma de piel de plátano, conteniendo verdadero plátano en su interior. Intenté comerme aquello, pero me resultó imposible.

Ramadán

Indonesia se vanagloria de ser el mayor país musulmán del mundo. Desconozco si lo es por tamaño, pero sí lo es por número de musulmanes. El ramadán es el noveno mes del calendario musulmán, que se rige por la Luna, en lugar de por el Sol. Los musulmanes deben ayunar durante este mes entre la salida y la puesta del Sol. Viajar durante el ramadán puede llegar a ser complicado, así que traté de visitar Java y Lombok, mayoritariamente musulmanas, antes del ramadán. Y no ha sido inconveniente estar en Bali o en Flores durante ese periodo. Pero finalmente he caído en Sulawesi (como también se conoce a las Célebes), en pleno mes de ayuno.

Lo visto hasta ahora en Sulawesi es mayoritariamente musulmán. Esto significa que los restaurantes están cerrados a la hora del desayuno y del almuerzo, y vuelven a abrir para la cena. Teniendo en cuenta que yo no estoy diseñado para ayunar, es el momento de encontrar imaginativas alternativas compatibles con el respeto a la religión:

Opción ardilla: llenarme los carrillos de comida de noche e ir royendo durante el día.

Opción rumiante: almacenar la comida, regurgitarla e ir rumiando como una vaca durante el día.

Opción camello: almacenar en la joroba los alimentos a consumir durante el día.

Una opción más realista es la de comprar comida en una tienda y consumirla a escondidas en la habitación.

Pero la opción real, es la de encontrar un restaurante con la puerta entreabierta, y ver que dentro hay clientes comiendo y bebiendo. Simplemente, no pueden verse desde el exterior. Buscando, también se pueden ver restaurantes regentados por musulmanes en que se sirven comidas de día, e incluso algunos musulmanes comiendo en ellos.

El problema llega cuando uno tiene que hacer un trayecto en bus, y no tiene dónde esconderse para comer. En una parada, yo tenía sed, y por no ofender, me escondí tras una tapia para beber. En ese momento miro hacia el autobús y … ¿qué ven mis ojos! ¡Una señora siguiendo la técnica del avestruz! Ataviada con su velo, sus grandes gafas de sol para disimular, y semiagachada en el asiento: ¡estaba comiendo! Está claro que, aunque el ayuno durante el ramadán es ampliamente seguido, no todos los musulmanes cumplen con todos los preceptos del islam. Igual que en otras religiones, el grado de religiosidad de los fieles es variable.

Sengkang: trabajo en cadena.

Sengkang: trabajo en cadena.

Sengkang

A mi llegada a Sengkang, me siento algo decepcionado. Es otra ciudad sin atractivo en la que nadie habla inglés, ni siquiera en el hotel. Paseo por el mercado y la gente me saluda, se ríe al verme pasar mientras murmullan entre ellos “he visto un míster“, y los niños vienen tras de mí. Algunos me quieren dar la mano y otros ni se atreven a tocarme. Y es que, en los tres días que han pasado desde que salí del aeropuerto de Makassar, sólo he visto a cinco occidentales: dos parejas y otro despistado como yo.

La impresión del lugar cambia cuando consigo encontrar un restaurante donde me sirven un buen pescado a la parrilla y un zumo de aguacate. Por si no lo sabíais, eso es todo lo que se aprende en los fascículos 1 y 2 (el segundo de regalo) de los cursos coleccionables de indonesio: “pescado con arroz” y “zumo de aguacate”. El fascículo 3 y siguientes, incomprensiblemente, jamás se editaron, lo que impide que ahora mi indonesio sea fluido.

En el hotel, aunque no sepan inglés, saben ser amables. Para agasajarme, me sirvieron un maravilloso “pisang ijo” para deleite de mis papilas gustativas. Este no tenía sirope ni escarcha (si no, sería un “es pisang ijo”), y no sin cierto esfuerzo, fui capaz de deglutirlo, por educación. La sustancia gomosa que rodea el plátano está hecha de hoja de plátano, según me explicaron. Y supongo que azúcar. Mucho azúcar. Demasiado azúcar.

Sengkang: lanzamiento de red.

Sengkang: lanzamiento de red.

Al día siguiente la impresión mejora cuando tomo un barco para ir por el río hasta las inmediaciones del Danau Tempe, un lago que constituye la gran atracción del lugar. Al estar en la estación seca, apenas se puede uno adentrar en el lago. Aun así, las escenas de los pescadores echando sus redes en un río reducido a poco más que un lodazal y los lugareños bañándose y lavando la ropa, hacen que el trayecto valga la pena.

Lavanderas en Sengkang

Lavanderas en Sengkang

De nuevo en la ciudad, voy a la zona del mercado donde están los costureros, para que cosan mi desgarrada mochila. Una vez calmado el revuelo que les produce ver un “míster” en el lugar, me pongo a negociar el precio. El chico me lanza una escrutadora mirada tratando de entrever la capacidad de mi bolsillo. Finalmente se decide a sacar un billete de monopoly del cajón para ver si acepto una clavada por ese importe. Va a ser que no. Saca otro billete por la mitad que el anterior. Tampoco. Prueba con la cuarta parte del primero, y decido cortar por lo sano diciéndole en indonesio la cantidad que estoy dispuesto a pagar, que es seis o siete veces inferior a la primera que me pidió. Acepta de inmediato. Una vez acabado el trabajo, viendo que echo mano de la cartera, le hacen los ojos chiribitas. Le pago la cantidad exacta acordada, para evitar que se quede con el cambio, y me saca un billete tres veces mayor para pedirme que le pagara más. Le digo que no, y me despido con una sonrisa de “me dejo engañar, pero sólo hasta cierto punto”. Él se despide con una sonrisa de “era por si colaba, tenía que intentarlo”.

Muestrario de billetes indonesios. Hay una ley no escrita que dice que cuando menor sea la denominacion del billete, mas roñoso debe estar.

Muestrario de billetes indonesios. Hay una ley no escrita que dice que cuando menor sea la denominación del billete, más roñoso debe estar.

Y es que en Indonesia la moneda está extraordinariamente devaluada. Actualmente unos setenta euros equivalen a un millón de rupias aproximadamente. Los billetes son de colores fuertes: azul, lila, rojo, verde… y están llenos de ceros. La denominación más alta es de cien mil rupias. Resumiendo: como los del monopoly.

Salut.

Pescador en Sengkang

Pescador en Sengkang

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4 comentarios to “Llegada a las famosas Célebes”

  1. Alejandro Says:

    La verdad es que mirando el google maps (que cada dia me maravilla de hasta donde llega) todo parece que esta cerca. Asi que igual resulta algo dificil, pero…

    Has pensado pasarte mas hacia el este, darte una vuelta por algunas islas del pacifico, tipo fidji, papua, tonga cosas asin.

  2. Salvador Says:

    Ahí son musulmanes “light”. Los buenos buenos, son los de Malasia:
    “Kartika Sari Dewi Shukarno, de 32 años, fue condenada por una corte islámica a recibir seis azotes por beber cerveza. La mujer, descubierta durante el allanamiento en un club nocturno en Pahang, optó por no apelar la sentencia convirtiéndose en el primer caso en Malasia.

    “Es un buen castigo porque bajo la ley islámica la persona que bebe alcohol comete una falta grave, dijo el fiscal Saiful Idham Sahimi.

    Las autoridades carcelarias decidirán cuándo azotarla durante un período de una semana a partir del lunes. Kartika será liberada lo antes posible después del castigo. Los azotes, que se aplican en las nalgas, cortan la piel y dejan cicatrices permanentes.”

  3. Gildo Says:

    Viajar a Indonesia y sobre todo a algunos lugares de ese país, creo que supone una experiencia inolvidable.
    Enhorabuena por tu viaje.
    Un saludo.

  4. YESGA Says:

    hola !!
    pues a mi me gustaría saber mas acerca de Makassar, ya q’ ahi tengo un amigo, y nos comunicamos en ingles.
    pero me gustaria saber mas … es dificil que yo coincida con el.
    y lo q’ mas me gustaria saber es una ruta aerea corta para ir a Makassar desde México ……
    agradeceré a quien me resuelva la duda . Grasias!!!!
    y que buena experiencia ha de haber sido !!

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