Norte de Sulawesi

Playa de Bunaken.

Playa de Bunaken.

A la llegada a Gorontalo me separé de los alemanes con los que viajé un par de semanas y me he reencontrado con otros viajeros que conocí anteriormente. En Gorontalo he consagrado casi todo mi tiempo a ponerme al día después de un par de semanas en que el mundo ha estado aislado de mí. He estado escribiendo artículos atrasados en el blog y pidiendo disculpas a todos los que me han abroncado por desaparecer sin avisar. Insisto en que yo no sabía que iba a estar tanto tiempo incomunicado y en que no lo volveré a hacer, de momento. Incluso mi acosadora adolescente de Rantepao, de quien creía haberme librado, me ha llamado y me ha preguntado por qué he tenido el móvil apagado tantos días. En Gorontalo me he vuelto a encontrar con los lujos propios del mundo occidental impensables días atrás. Tengo una habitación con electricidad y agua corriente las 24 horas del día, con ventilador y una ducha de esas en que cae el agua desde arriba. Lo malo es que al ser un lugar asfaltado, ya no puedo andar descalzo de modo ininterrumpido durante días y días.

Tomé un coche para ir a Manado, en el extremo noreste de esta isla de silueta tentacular. No creo que la forma de Sulawesi sea asimilable a nada que yo haya visto anteriormente. Este trayecto, de apenas nueve horas, es uno de los mas plácidos que he hecho en mucho tiempo. Viajaba con una familia musulmana, cuyas dos niñas estaban monísimas con su velo puesto. Para dejar de sufrir, tuvieron que dejar de presumir. Hacía tanto calor, que les quitaron el velo a ambas para que no se derritieran.

El norte de Sulawesi es la zona más desarrollada de la isla, y las carreteras son decentes. Durante el camino se ven con gran frecuencia grupos de personas, generalmente dos niños, agitando una caja a ambos lados de la carretera. Se trata de peticiones de donativos para construir una iglesia. Se ven muchos conductores que realizan donaciones, y muchas iglesias en construcción. Será por falta de cooperación, desconocimientos de las sinergias, o exceso de corrupción, pero no pronostico grandes avances en el futuro inmediato de la construcción. Hay pequeños pueblos que pueden llegar a tener hasta diez iglesias en construcción, cuando con el mismo trabajo, tiempo y dinero, podrían tener dos magníficas iglesias concluidas. La cara práctica, aunque ajena a cualquier política de riesgos laborales, es que no les importa celebrar misa en una iglesia a medio construir.

La primera impresión de Manado, por cuyos alrededores tengo previsto moverme durante una semana, es de una ciudad grande e inhóspita. Inmediatamente decido que me marcharé lo antes posible, aunque tenga que volver más adelante. El día de mi llegada veo un restaurante con aspecto guarro, pero poco, lleno de indonesios. Fue un acierto por la relación cantidad-precio de la comida, si bien el altavoz a todo volumen con la banda sonora del muecín llamando a la oración, resultaba incómoda, además de prescindible.

Fotografia del puerto de Manado tomada durante el proceso de negociacion.

Fotografía del puerto de Manado tomada durante el proceso de negociación.

A la mañana siguiente huyo a Bunaken. Voy al puerto de Manado y se me acercan numerosos indonesios con la intención de ayudarme a ir a Bunaken a buen precio (para ellos). Veo que es muy caro. Me alejo unos metros. Me siento a la sombra. Se me acerca otro amable indonesio con una oferta no tan buena. Rechazo la oferta con sonrisa hipócrita. Le digo que esperaré a que lleguen más incautos turistas con los que compartir barco y así poder rebajar el precio. Me dedico a leer sentado en un bordillo. Se me acercan dos más con una oferta que se encamina a lo razonable. La rechazo de nuevo. Paseo haciendo fotos por el mercado de los alrededores. Me persigue un indonesio ofreciéndome el precio que yo había dicho. Acepto. En tan solo 45 minutos deambulando sin rumbo conseguí cerrar la negociacion por el 40% de la oferta inicial.

Bunaken es una isla frente a las costas de Manado que se jacta de tener los mejores fondos marinos de las Célebes. Tiene numerosos arrecifes coralinos con enormes paredes que justifican el peregrinaje de muchos buceadores. Prácticamente todos los hoteles tienen su propio centro de buceo. La playa frente al hotel es una franja de arena rodeada de vegetación por la parte de tierra, y también por la parte del agua, donde los manglares impiden en gran parte la visibilidad. Frecuentemente hay zonas sin manglar por donde entran y salen los bañistas y los barcos, que quedan varados en la arena con la marea baja.

En Bunaken conocí a tres catalanes, Jose, Gemma y Eduard, expertos buceadores, con los que compartí una de las sesiones de buceo. Hablando de nuestros viajes, Gema hablo de un blog que había leído, y comentado con Eduard y Jose, que resultó ser este. Me resultó muy sorprendente encontrarme con fans míos, y claro está, ellos tampoco pensaron en que nos encontraríamos en persona.

Salut.

Bunaken: buceando con fans (yo soy el de la camiseta).

Bunaken: buceando con fans (yo soy el de la camiseta).

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3 comentarios to “Norte de Sulawesi”

  1. mariajo Says:

    dieguito dieguito, aqui muchas noticias de sunamis y movidas en tu zona, cuando vas a volver y a trabajar y no preocuparnos tanto, por cierto ?has leido el ultimo mail que te envie? mariajosemaforo

  2. salvador Says:

    hoy desfilo en los moros y cristianos de Albaida.

  3. Jose Gemma y Eduard Says:

    Yo soy la fan de la foto!!! Muchos recuerdos desde Sipadan Malaysia, el 27 ya estamos de vuelta. felicidades por tu blog, esta super currado…

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