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Me siento realizado

1 noviembre 2009

Entrevista03

Texto: JUANJO M. / Reportaje gráfico: RAFAEL HERRERO. Madrid.

Al sentarse en una cafetería, Diego (Valencia, 1974) está haciendo varias cosas para las que probablemente haya perdido la costumbre: no carga con una mochila de entre 12 y 14 kilos; no tiene que regatear el precio de la cerveza; y está en Madrid, España, donde el ritmo de la ciudad le resulta extraño después de recorrerse media Asia, de Tailandia a Camboya, pasando por India, Indonesia, Laos, Malasia, Nepal o Singapur. Esta es la factura: el viaje ha costado unos 8.000 euros, unos cuantos kilos perdidos, bastantes sudores, y muchas, cuenta, emociones compartidas con otros viajeros.

P. Nueve meses después, llegas al aeropuerto de Barajas. Entonces…
R. Lo primero que pienso al volver a casa es en ver a la familia, en que me estaban esperando. Pienso en que alguien me espera en el aeropuerto, en que hay un coche de verdad, en que no me tengo que pelear para llegar a casa, en que no tengo que buscar alojamiento…fue mucha relajación con respecto a la tensión del viaje y el buscarme la vida cada día. Ahora estoy más tranquilo.

P. ¿Cuántas veces te han preguntado por qué? ¿Por qué este viaje? ¿Por qué ahora? ¿Por qué hasta allí?
R. Continuamente. Creo que parte de mi familia y de mis amigos, simplemente, no lo entienden, y lo consideran una locura. Los viajeros se pueden clasificar en los que buscan algo o huyen de algo y los que simplemente viajan por placer. Están los que viajan porque quieren y los que huyen de malas épocas en casa, por salir de una depresión, porque están insatisfechos con la vida que llevan… yo estaba en un momento muy bueno, de familia, de amigos y de trabajo.

P. Y aún así, te marchaste.
R. Como inversión es una mala inversión, sin duda, desde el punto de vista financiero. Desde el personal, de lo que a uno le aporta, no tiene precio, vale muchísimo más que lo invertido. Me he sentido muy realizado, porque es una idea que traía desde hace muchos años y a la que siempre veía alguna pega. Le he dado forma y ha salido un viaje largo, improvisando y cambiando de ruta. Me apetecía muchísimo hacerlo y no quería que pasaran muchos años más: ahora tengo la fuerza física y no tengo ataduras familiares.

P. ¿Por qué esta vez no había pegas?
R. Porque sabía que tenía cierto dinero en el banco, que ya había hecho un viaje similar, de sólo un mes, a Vietnam, en 2007, y ya conocía a gente que lo había hecho.

P. Así que las probabilidades de morir en el intento…
R. Eran bajas, sí.

P. Durante el viaje, ¿ha habido más gente que te haya intentado ayudar o que te haya intentado engañar?
R. Ha habido más gente que me ha intentado engañar. Si por engañar entendemos sacarme el dinero, por supuesto. La cara de dólar la lleva uno puesta siempre por ser occidental. Algunos de ellos ven un saco de dólares andantes: no distinguen al que viene con un presupuesto de 500 dólares al mes del que viene tres semanas y se gasta 4.000 euros. Son todo blancos, occidentales, que vienen con mucho dinero. Una cosa muy desagradable: me han ofrecido muchísimas drogas. El mochilero, en general, no es putero, pero sí hay algunos a los que les gusta consumir drogas.

P. ¿Quién te ha marcado?
R. Patricia y Romain, principalmente. Nos hemos entendido muy bien. También estuve con Max y Látigo, que son Rafa y Marcelo, dos madrileños con los que coincidí en Laos y Camboya. Los sentí muy cercanos. La semana pasada me encontré con un e-mail de la familia de Marcelo diciéndome que había muerto y convocándome a su funeral. Yo no sabía nada. Pude ir y ver a Rafa: le habían encontrado un melanoma a finales de abril, al poco de volver a Madrid, y a mediados de septiembre murió. Ha sido una experiencia dura. Marcelo tenía el sueño de hacer el viaje…

Entrevista02

P. ¿Qué has aprendido?
R. Me he dado cuenta de que me gusta escribir. Hasta ahora no lo sabía. El viaje me ha aportado mucha seguridad en mí mismo, tranquilidad y menos prisas.

P. ¿Y te has sorprendido contigo mismo?
R. Físicamente, quizás sí, por adaptarme a sitios diferentes, andar mucho, con algunos trekkings muy duros, y por dormir en sitios malos y seguir al día siguiente. En el norte de India hubo trekkings que fueron una prueba de superación, en parte física pero también con una gran dureza mental, por el esfuerzo de seguir adelante, de creer que uno puede seguir. Con uno de ellos, al final, no pude.

P. Habría días en los que te dijeras… ¡quién me mandaría meterme en esto!
R. Para nada. He tenido días más cansados, pero siempre lo he tenido claro. Al principio de Indonesia estaba un poco más desanimado, más débil físicamente…

P. ¿Ha habido algún momento más asqueroso que el templo de las ratas?
R. Probablemente, sí. Nunca he querido publicar las fotos, ni siquiera hacerlas… pero algunos váteres y algunos olores de India. Al llegar fuimos con un taxista que estaba realmente loco, pitando y en contradirección. Cuando llegamos al barrio en el que estaba el hotel, la calle estaba sin asfaltar, había muchísimas vacas y cuando llegó a una calle vacía, en medio de la oscuridad, nos dijo: ‘Ahí está el hotel’. Yo no me quería bajar del coche, porque no veía el hotel. Nos acompañó a una calle a la vuelta de la esquina, todavía peor, más pequeña, y con unos urinarios que echaban un olor terrible, muy muy duro. Al final de esa calle estaba el hotel.

P. ¿Aprendes a apreciar cosas que dabas por supuesto?
R. No he pasado hambre, pero he echado de menos cosas tan simples como el queso, la leche o el chocolate. Lo que he echado mucho de menos son los amigos de siempre, tener una conversación sobre cosas de toda la vida. Eso me ha faltado: dar un abrazo a un familiar, a un amigo. He estado muy bien, he conocido a gente muy interesante que quiero mantener como amigos, pero no había un pasado común, y eso lo he echado de menos.

Entrevista01

P. “Aquí estoy, mamá” dice el blog. Ya puedes ser sincero. ¿Cuántas veces te has puesto enfermo?
R. Enfermo de verdad, cero. Problemas de estómago he tenido con frecuencia. Con la medicación que llevaba se me curaba enseguida, hasta el punto de que al final probé a no tomar nada y se me pasaba. Hubo un momento en el que me dejé de poner repelente antimosquitos, porque olía fatal y no me apetecía: prácticamente no me han picado. Dejé de tomar las pastillas antimalaria, consultando previamente con mi farmacéutico en Valencia, y no las retomé, aunque guardaba unos cuantos comprimidos en la mochila por si tenía síntomas. Tres veces, quizás, tuve dolor de cabeza. Y, por supuesto, el mal de altura del que ya hablé en el blog.

P. ¿Cuántas veces te han robado?
R. No me han robado nada y no me han intentado robar ni una vez. Una vez me olvidé el teléfono y no me ayudaron a recuperarlo, aunque sé que lo podían haber hecho. He sido muy precavido. No era un objetivo muy atractivo para robar, porque no llevaba cosas de valor…y en India llevaba la mochila atada al vagón del tren o al autobús con una cadena y un candado.

P. ¿Te han ofrecido sexo por dinero?
R. Algunas veces. En Tailandia, Laos y Camboya… con menos frecuencia cuando iba con chicas.

P. ¿Cómo son los niños en Asia?
R. Cambia según el país. En algunos sitios se utilizan para pedir dinero. En Indonesia venían detrás de mí para hacerse una foto y ya está. En India o Nepal sí es muy habitual que te insistan pidiendo un bolígrafo, dinero o caramelos.

P. ¿Te has sentido en algún momento descubridor, el primer blanco que aparecía por ahí?
R. De los primeros no, de los pocos sí.

P. En tu última entrada en tu blog, escribes de Anna, que se marcha para Asia justo cuando tú has vuelto. ¿Cuál es tu consejo?
R. Infórmate. Lee guías, pregunta, pregunta y pregunta para que te vayan aconsejando.

P. ¿Y ahora qué?
R. Eso querría saber yo. Quiero ir a Valencia, ver a mi gente y asentarme. Por supuesto, tendré que trabajar. La hipoteca no se paga sola.

Choque cultural en India

11 julio 2009

Cercano al fin de mi periplo indio, al igual que hice en articulos anteriores, como “India increíble” o “Penultimas consideraciones indias”, quisiera resaltar algunos detalles sobre el choque cultural indio que todavía me llaman la atención.

“Yé, pósibol”. Cuando se le pregunta a un indio si algo se puede hacer, comprar, si se le puede pedir un favor, visitar algun lugar…, la respuesta mas comun es: “Yé, pósibol” (“Sí, es posible”), acompañada de un gesto de asentimiento. Aquí, el gesto para decir que sí es inclinar la cabeza a un lado, acercando la oreja al hombro, lo cual, al principio, resulta bastante confuso. La prueba de fuego para ver si nuestro interlocutor miente o no, o si simplemente ha entendido la pregunta, consiste en preguntarle después exactamente lo contrario. Ante esta segunda pregunta, la respuesta estándar es: “Yé, pósibol”, volviendo uno a la situación de inicio, una y otra vez.

A continuación voy a describir, sin omitir detalle alguno, cómo son las papeleras en India, su diseño, uso, distribución, mantenimiento…
Fin de la descripción.

Sistema antiincendios. Por favor, que llegue el monzon lo antes posible.

Sistema antiincendios. Por favor, que llegue el monzon lo antes posible.

Recientemente cayó en mis manos un libro sobre el choque cultural que supone viajar a India. Estas son algunas perlas:


Respecto a la circulación en India, habla de que el “vehículo” con máxima preferencia en la calzada en todos los casos, es la vaca. Es más: “Matar a una vaca es comparable a matar a tu propia madre.” Estamos de acuerdo: las dos cosas estan muy feas, y además, todos sabemos que las manchas de sangre, al igual que las de picotas, no salen fácilmente.

Uso del claxon. Sobre el uso del claxon en Camboya e India, ya he hablado anteriormente, pero creo que el siguiente extracto resume muy bien lo que aquí sucede.

“Sería más fácil conducir en India sin frenos que sin bocina. De hecho, los fabricantes de coches indios, ahorrarían muchos problemas a los conductores si simplemente adhirieran el claxon al acelerador. La bocina, cuanto más ruidosa mejor, es una pieza esencial.”


Comer con las manos. Algunos extractos del libro son: “Comer con cuchillo y tenedor, es como ducharse con chubasquero.” “Gran parte del placer sensual de la comida es táctil.” “Comer con los dedos previene las quemaduras de lengua y ahorra lavavajillas.” “No necesitas recordar cuál es el tenedor del pescado.”

A todo ello, añado la apreciación de que es imprescindible comer con la mano derecha, se sea zurdo o diestro, ya que la izquierda, junto con agua, tiene la misma función que el papel higiénico en Europa. Por lo que yo he observado, se puede utilizar la izquierda para servirse ayudado de un cubierto, pero la norma de tocar la comida con la derecha se cumple a rajatabla sin excepción. También he observado que tocarse los pies desnudos en la mesa, con la izquierda o con la derecha, no va contra sus normas de etiqueta.

Salut.

India Increíble

16 abril 2009

El eslogan oficial de Turismo de la India es “Incredible India”. A mí se me ocurren algunos motivos que lo justifican, que quizá no sean los oficiales, pero son los míos, y por tanto, los oficiales del blog.

Conducción en India

La conducción en India es un auténtico caos, superando de modo abrumador a lo visto anteriormente en otros países, incluido Camboya. Ya me habían contado que “en India, los coches circulan por el centro, y cuando se cruzan, a última hora, uno se aparta y milagrosamente no chocan”. Además se circula a bocinazos, haya o no necesidad.
He llegado a un punto en que cuando veo que nuestro bus va adelantando por el carril contrario con un camión echando las largas yendo hacia nosotros, simplemente observo la escena sin inmutarme. Para comprenderlo hay que decir que nuestro conductor iba pitando, y lógicamente, eso tranquiliza bastante.

Detalle de un rickshaw en Delhi. Por favor, conductor, toque el pito.

Detalle de un rickshaw en Delhi. Por favor, conductor, toque el pito.

Contrabando de cerveza

En varios de los hoteles donde nos hemos alojado, el personal nos ofrece cervezas inmediatamente. Da igual que uno esté en el bar o no. A veces la ofrecen en voz bajita por las escaleras, como si ofrecieran drogas. Resulta que el alcohol no está muy bien visto, y su uso no está muy generalizado. Por tanto es caro, y por ello, un producto muy lucrativo. También está prohibido en algunos estados y en ciudades santas, como Haridwar y Pushkar.

Estaciones de autobuses

En muchos casos nos hemos desplazado en autobuses locales en los que no se puede hacer reserva previa. Al llegar a la estación de autobuses siempre hay algún curioso que pregunta dónde vamos, para luego “informarnos” de que no hay autobús para nuestro destino. El mismo “amable caballero” ofrece a continuación llevarnos en su taxi (o en su defecto, en el de su primo) a nuestro destino a un “módico precio”.
Uno continúa hasta llegar al mostrador de información. Este mostrador a veces esta vacío, y a veces no existe, pero siempre está escrito en hindi. La respuesta en el mostrador (rodeado de autobuses por todas partes) es: “No bus”.
Pero sabemos por nuestras guías que de ahí sale el autobús y seguimos preguntando. Normalmente, tras preguntar a entre cinco y diez personas, y enviarnos a entre uno y tres autobuses incorrectos, acabamos en el autobús bueno. He escrito normalmente (no siempre).
Otro truquillo que utilizan es decir que el bus va a tu destino, pero en realidad pasa a varios kilómetros, y abandona al pasaje en una cuneta. Allí, seguro que tienen a un primo suyo dispuesto a atizar un buen sablazo por transportar al incauto turista al verdadero destino.

Agra: Sari naranja.

Agra: Sari naranja.

El ocre esta de moda


Es obvio que India no es una potencia mundial en lo que a higiene se refiere. Para saber esto no hacía falta viajar a India, así que voy a extenderme un poco más en la explicación. Añadido a los endémicos problemas de recogida y tratamiento de residuos, está el problema del polvo en suspensión. Hay muchos lugares sin asfaltar y con mucha tierra. Esto provoca mayor suciedad aún. Al acabar el día, la ropa acaba adoptando una gama de colores ocre-térreos y ganando cierto peso.
Como reputado asesor de moda y partidario de la discreción camaleonica, considero recomendable llevar ropa en esos tonos, para acabar el día manteniendo los colores originales.
En cambio, las mujeres tienen una inusitada capacidad para mantener sus saris con sus brillantes colores impecables. No puede decirse lo mismo del atuendo de algunos hombres.

Delhi: Sari rosa.

Delhi: Sari rosa.

Además de ensuciarse la ropa, también se ensucia uno. El siguiente párrafo no es apto para personas sensibles:
¿Os acordáis de las pelotillas entre los dedos de los pies cuando erais niños? Pues al final del día, acaban saliendo pelotillas de esas de la frente y de detrás de las orejas. Tras un día duro, con muchas horas al aire libre, la ducha se divide en cuatro fases de enjabonado, que se distinguen por el color del agua que se desprende: negra, marrón, amarilla y transparente.
La tierra en suspensión, con la ayuda del calor, provocan mucha sequedad de garganta, boca y nariz. Da la sensación de que se mete el barro dentro de uno. Si a la vuelta me hago un chequeo de pulmones, no sé si debo encargárselo a un médico o a un arqueólogo.

Veo calor, mucho calor

Hasta ahora estamos teniendo temperaturas muy altas y mucho sol. Ya me dijo Paula que estaba más moreno y mas delgado. En realidad creo que estoy simplemente menos blanco. Lo de delgado, no sé: quizá un poco.
Aquí, a diferencia del Sudeste Asiático, pasa como en Madrid, que “la calor es más seca”. A medida que pasan los días, y a medida que nos adentramos en Rajastán, van subiendo las temperaturas. Y parece que aún es peor lo que me espera cuando llegue a Jaisalmer y Bikaner.

En fila india

Cuando uno se pone a la cola para, por ejemplo, sacar unos billetes de tren, se sigue el sistema de la fila india. Se ponen uno junto a otro (no necesariamente uno tras otro), muy pegaditos, sin respetar la invisible burbuja de espacio personal. El concepto de “el primero que llega será el primero en ser atendido”, no existe en India. Eso significa que, si uno quiere llegar a la ventanilla, debe hacer uso de codos y bloqueos, como en baloncesto.
Supone una decepción ver que el concepto de fila india que a uno le enseñaron en el colegio es falso, y con ello se tambalean los cimientos básicos de la educación temprana. Tan decepcionante como pedir los típicos calamares a la romana en Roma.

Cine en Jaipur: Damas y Caballeros.

Cine en Jaipur: Damas y Caballeros.

Si combinamos el desconocimiento del concepto “fila ordenada”, del “espacio personal” y el menosprecio a la mujer tan habitual por estos lares, da como resultado que en algunos sitios existan señalizadas colas separadas para hombres y mujeres.

Salut.

Bundi. Normalmente las vacas van sueltas, pero este debe ser un ejemplar especial.

Bundi. Normalmente las vacas van sueltas, pero este debe ser un ejemplar especial.

Anécdotas, curiosidades y respuestas a preguntas jamás formuladas. Capítulo 2: Reflexiones irreflexivas

31 marzo 2009

“No es país para chocohólicos”. En esta zona del mundo se da la trágica circunstancia de que no tienen gracia alguna para la fabricación del chocolate, quedando bastante diluído e insípido.
Encomiendo desde esta humilde tribuna a Chocohólicos Anónimos a que elabore una tesis titulada “¿Cuánto tiempo se puede ser feliz sin ingerir chocolate de calidad?” Y yo no seré voluntario para participar en el experimento, que ya tengo bastante con lo mío.
N del A: el chocolate es un producto alimenticio derivado del cacao.


Numismáticamente hablando
, el viaje esta siendo otro desastre. En Tailandia no hay novedades relevantes desde la anterior vez que estuve, hace 2 años. Laos y Camboya tienen la moneda tan devaluada que solamente utilizan billetes. Las monedas de Indochina (anteriores a la independencia) que se pueden encontrar no me inspiran confianza alguna. Podríamos tranquilamente rebautizarlas como duros sevillanos.

Karaoke en buses. Tanto en Laos como en Camboya, en todos los autobuses (excepto los supercutres sin television), hemos sido sistemáticamente torturados con vídeos musicales locales. Es necesario poner el volumen a tope. Todos los vídeos se subtitulan como un karaoke. Las canciones son del tipo plasta-melódico-pastelón y los bailarines parecen invitados de boda que sólo mueven las manos a cámara lenta. La realización es estilo BBC (del típico cuñado que graba en Bodas, Bautizos y Comuniones).
Conozco torturas medievales menos crueles.

Es duro ver esto.

Es duro ver esto.

No hay cambio. Es muy habitual que cuando no se paga con el importe exacto en un comercio, no tengan cambio suficiente. Sin embargo, el comercio vecino siempre tiene. A veces el tercer o cuarto comercio vecino.

Durmiendo espero. No es raro ver en los mercadillos gente durmiendo sobre o junto a su mercancía. En los puestos de carne y pescado tienen un innovador artilugio para disolver el manto de moscas sobre sus productos cuando se acerca un cliente: una bolsa llena de aire atada al extremo de un palo agitada con evidente desgana por el dependiente.
En carnicerías y pescaderías, se ve con frecuencia que los pies desnudos del dependiente son su parte del cuerpo mas cercana al cuchillo y a la misma mercancía mientras trabajan.

¡Coco va! Están documentados estadísticamente ciertos casos de muerte por caídas de coco sobre la cabeza. En alguna playa pueden verse carteles de “Peligro, caída de cocos”. A mí me resultó gracioso ver a un camboyano saltar y correr asustado cuando oyó un simple crujir de una rama de cocotero.
Otra fantasía más que se queda por realizar: dormir la siesta en la playa bajo un cocotero.

En un restaurante, ¿es normal que…:
… sirvan los platos en orden aleatorio? … cuando un comensal acaba de comer otro no ha empezado? … cuando uno acabe el plato llegue la bebida? … se pasee un perro o un gato por la sala? … un gato se suba a la mesa para intentar arrebatar la comida del plato? … pongan un rollo de papel higiénico de servilletero como en un piso de estudiantes? … cuando le sirven a uno la comida, le digan que no tienen hielo, y no le pueden servir la bebida que ha pedido?
La respuesta es: SÍ A TODO

En un hotel, ¿es normal que…:
… no haya toalla, ni sabanas (o sea mejor no utilizarlas), ni papel higiénico, ni un solo espejo, haya fauna, el baño sea común, nunca se pueda apagar la luz desde la cama porque el interruptor está bien lejos, sólo hay un enchufe, las habitaciones no se limpian durante toda la estancia, a la llegada ni siquiera han vaciado la papelera de los clientes anteriores…
La respuesta es: NO, no es normal. En realidad lo que no es normal, es llamar hotel a los sitios donde me he alojado hasta ahora.

Visto sobre un retrete en Angkor (Camboya)

Visto sobre un retrete en Angkor (Camboya)


Busco patrocinador.

Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, este viaje no se paga solo, y vivir en la carretera (sin cobrar por ello) es más duro de lo que parece.
Desde aquí ofrezco banners, fotografias con sus productos… a la empresa que me quiera patrocinar.
Quiero animar especialmente a cualquier empresa informática que pueda aportar uno de esos portátiles pequeños. También a empresas chocolateras, de ropa y equipamiento deportivo, de montaña y de viaje en general, cadenas de spas, agencias de viajes, gabinetes psiquiátricos, grupos de prensa…

Salut.

Anécdotas, curiosidades, y respuestas a preguntas jamás formuladas. Capítulo 1: Volvamos a la autoescuela (versión camboyana)

26 marzo 2009

Mi paso por Camboya me ha hecho replantearme si debo volver a la autoescuela para refrescar mis conocimientos, ya que veo que se han quedado algo desfasados. He aquí algunos ejemplos:

Llegamos a una rotonda. ¿En qué sentido circularemos por ella?
– Respuesta española: en el sentido contrario a las agujas del reloj
– Respuesta británica: en el sentido de las agujas del reloj
– Respuesta camboyana: por el camino más corto, sin olvidar hacer sonar la bocina

Esta senyal no venia en mi libro de la autoescuela

Esta señal no venía en mi libro de la autoescuela

Llegamos a un cruce, sin semáforo ni rotonda, entre 2 vías, una de 4 carriles, y la otra de 2, todas ellas infestadas de todo tipo de vehículos sobrecargados. ¿Quién tiene preferencia?
– Los que vienen por la derecha.
– Los que vienen por la vía principal.
– El todoterreno que es más grande y de paso amortiza el mataperros delantero y los airbag de serie.
– El tuk-tuk con más turistas.
– El que toque más fuerte la bocina. En caso de empate a decibelios, vence aquel cuyo claxon tenga mayor variedad de notas musicales.
– Todas las anteriores son correctas y simultáneamente aplicables.

Obviamente, la respuesta correcta es la última. Por un principio físico aún no demostrado científicamente, pero constatado empíricamente, pueden confluir en idéntico espacio y tiempo en un mismo cruce, sin dejar de avanzar en ningún momento, una cantidad indeterminada de motos, tuk-tuks, coches y algún peatón atravesando en diagonal.

Circulamos por la derecha en una vía de doble sentido y debemos girar a la izquierda. ¿Cómo proceder? Entre 50 y 200 metros antes, nos atravesaremos en diagonal por los carriles del sentido contrario, sin dejar de avanzar hasta que cambiemos de vía.

Los cambios de sentido están permitidos en todo momento y circunstancia.

Todas las vías son, de facto, de doble sentido. En ocasiones, todos los carriles son de doble sentido.

Situación autobiográfica: Viajamos en un tuk-tuk y nos encontramos con una valla en el camino. Sobre ella una señal que obliga a girar a la derecha. Ante ella, un policía para controlar la situación. ¿Qué hacemos? Seguir recto en sentido contrario, naturalmente.
¿Y en la siguiente valla?: Ídem.
Así hasta completar los 200 m. vallas en tuk-tuk (4 vallas en total).

¿Cuántas personas caben sobre una moto?
Sabemos que sobre la moto en circulación se puede hablar por el móvil, dormir, o cargar casi cualquier cosa: barras de hielo, cerdos, gallinas, escaleras de mano y muchos otros objetos pesados o voluminosos. Es habitual ver 2, 3 ó 4 personas sobre una moto. No es del todo raro ver 5. Y hace poco vimos 6 personas sobre una moto en circulación, uno detrás del otro, sin añadir ningún tipo de remolque o ayuda. Después volvimos a ver 6 personas en otra moto, pero estos habian añadido una plataforma detrás, a modo de alforja rígida, para llevar a 2 personas.
Reflexión: la capacidad real de una moto en Camboya es superior a la legal de un coche en España.
Corolario: En España somos unos derrochadores (y la culpa es del gobierno, naturalmente).

Salut

Documentado: Caben 6 personas sobre una moto con alforjas rigidas

Documentado: Caben 6 personas sobre una moto con alforjas rígidas